Avance del soberanismo, respaldo al diálogo
Orain Elkarri! Aurrera!
Más allá de la propaganda interesada del día después, el 17-A vascongado arroja resultados objetivamente medibles y rotundos: sólo hay dos opciones básicas que han subido,la izquierda neovasquista (PSE-PSOE) y la izquierda abertzale (Aralar y EHAK). Quizá condenados a entenderse, sobre las demandas de sus electorados: más diálogo, más soberanismo.
Patxi López ha dado un giro radical al discurso y a la práctica del “socialismo vasco”, tras arrojar por laborda el lastre del romance con PP, y marcar distancias con el “complejo BASTA YA”. Y parece que una parte del electorado vascongado lo ha premiado por ello, mientras ha castigado a su otrora “pareja de hecho”.
De otro lado, las dos expresiones de la izquierda abertzale, Aralar y EHAK (Partido Comunista de las Tierras Vascas) suman 10 escaños (tres más que Euskal Herritarrok en 2001, ojo al dato), raspando el 15% de votantes.
Tras el extenso proceso asambleario interno impulsado por la ilegalizada Batasuna, EHAK ha sido la destinataria mayoritaria del electorado abertzale de izquierdas. Igualmente se ha nutrido de diversas corrientes minoritarias de la izquierda radical: Corriente Roja (Nines Maestro, todavía en el PCE, llamó explicitamente a votar EHAK), y otros colectivos de tradición marxista, además de propio EHAK (originario del PCPE, legalizado por Acebes).
Evidentemente, la opción EHAK ha evitado la dispersión del voto de izquierda abertzale en PNV-EA, EB-IU, Aralar, nulo o la abstención.
La represión a las listas puede haber ayudado como argumento a ciertos sectores para nutrir, por esa razón añadida, el electorado de EHAK. Porque, al menos en la última década, los dos campos: el complejo BASTA YA y el complejo abertzale se han reforzado o han crecido sobre la base de la “represión y el acoso del otro bando”.
Este parece ser el nutriente básico reproductor del “empate infinito” en el conflicto vasco, en sus diferentes vertientes sociopolítica, militar-policial,... en ambos campos-frentes.
Los asesores yankis enviados por el Emperador Bush II, tras el 11-S, al Estado Español, en ayuda de su virrey Aznar, siguen promoviendo estrategias de contrainsurgencia que, como en Venezuela y en Irak, refuerzan cada vez más a la insurgencia,... y el autismo de las derechas extremas. Ni allí varían el control del petróleo, ni aquí la geoestrategia.
Y encima la Ley de Partidos, y otros atajos legales, hace aguas por todos sitios, con estos resultados electorales.
Y más que el Plan Ibarretxe en sentido amplio, puede haber salido tocada la estrategia partidista PNV-EA. Más no la de “Estado”: se han reforzado (y radicalizado) las corrientes soberanistas, y su aceptación o tolerancia. Digan lo que digan los medios mediatizados mediáticamente.
En realidad, la victoria moral y política de la “estrategia Ibarretxe” ha sido, primero contribuir a que la sociedad española (el 60 % según un sondeo de El Periódico de Catalunya) crea que hay que dialogar sobre “un nuevo Estatuto para la Comunidad Nacional Vasca”. El resultado de dicho diálogo no tiene por qué ser el “Plan Ibarretxe”, con puntos y comas. Creo que con eso ya se cuenta.
Razonablemente debe ser la resultante de fuerzas que combine la lucidez, la sensatez y la generosidad de cada una de las partes interlocutoras, con la imprescindible participación en el debate de la sociedades vasca y española, para cimentar bien el futuro, y que a los pueblos una la libertad.
El otro éxito de Juan José Ibarretxe quizá haya sido contribuir a la ruptura “matrimonial” del PP-PSE, así como a la modificación del centro de gravedad del “socialismo vasco”, desde el españolismo más rancio hacia un renovado vasquismo moderado que, objetivamente, empuja en el sentido de trascender el actual marco del Estatuto de Gernika y redefinir las relaciones Comunidad Vasca-Estado Español.
El 17-A vascongado se salda, pues, con una derrota del españolismo centralista neofranquista y el agotamiento de la dinámica de confrontación, que tan buenos resultados había dado en la última década al PP, dentro y fuera de Euskadi.
Quienes han subido electoralmente (y redefinido su sintonía con la sociedad vascongada) lo han hecho apoyándose sobre las demandas sociales de diálogo y acuerdo, en un contexto de aumento del soberanismo. Hoy todas las vías de confrontación están agotadas, en uno y otro campo. Y nadie debe desconsiderarlo. Hablando se entiende la gente.
Es elocuente el hecho de la reiteración de ofertas de la izquierda abertzale a ZP “para superar el conflicto” desde la victoria electoral el mismo 14-M. Que se sustanció documentalmente en el velódromo de Anoeta el pasado 20.12.2004 (“En el camino hacia la Paz y la Democracia en Euskal Herria”). Y ha conseguido un importante apoyo, sin duda.
Es creciente el apoyo social a la convivencia respetuosa y democrática : todas las ideas, todos los proyectos, desde la civilidad.
Esto cabe agradecérselo a Elkarri, movimiento por el diálogo y el acuerdo. Zorionak!
Ahora, tras la resaca electoral, a casi tres años de las próximas elecciones generales, parece un buen momento para dar una oportunidad a la paz.
Ahora el diálogo, ahora el acuerdo.
Enseguida, el pueblo. Enseguida, la paz.
Aurrera!
Vicente Cervantes Sánchez. 18.04.05. Comunidad Murciana
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