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Aquí os mando algunos apuntes recogidos del diario de un cardenal reunido en cónclave. Por supuesto todo se debe a una historia imaginaria tras la cual se esconde el deseo por una iglesia más auténtica.
Juan Serrano
Se equivocó la paloma
“Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas eran rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)”
Rafael Alberti.
Cónclave. Primera sesión
Los látigos del viento aporrean las vidrieras de la Capilla Sixtina. El día está chungo. En Roma llueve a cántaros. Hoy es el primer día de nuestro encierro y yo ya echo de menos el cafetito de anís de mi querida sor Blasa. Es cierto, aquí en Santa Marta no nos falta de nada, tenemos calefacción, hidromasaje y hasta una mesa de billar para hacer nuestras rebuscadas carambolas. Ni la misa que hemos concelebrado esta mañana ni el “veni creator” me han “soplado” nada. Yo por si acaso tengo conectado el móvil. En estos tiempos modernos, ¡quién sabe si al Espíritu Santo se le ocurrirá ponerme un mensaje! El ambiente aparentemente está tranquilo. El contubernio ya está servido. Tan sólo Dios conoce el trasfondo de sus maquinaciones. De internis neque Ecclesia. La única alusión a modo de campaña electoral que hasta ahora me ha llegado, ha sido la del camarlengo. “Monseñor, -me ha dicho- sepa su eminencia que Europa no está preparada para aceptar un Papa negro”.
Segunda sesión
En la sobremesa se me ha ocurrido decir “¡andemos con cuidado!, aquel que se atrevió a poner el sello, estando ya en coma Juan Pablo II, al nombramiento del arzobispo de Zaragoza, ese mismo es capaz de poner la zancadilla al mismo Espíritu Santo. Se han reído como perdonándome la vida. Yo les digo que el nuevo Papa debe venir del Sur. Uno de ellos, el más irónico, me replica que será aceitunero, para más señas, de Jaén. Y le recuerdo lo de san Malaquías, “la gloria del olivo”. El primado de Aquilea, interviene "¿Acaso puede venir algo bueno del Sur?”. Conforme pasan las horas esto se va pareciendo más a una olla de grillos. No hay Dios que nos ponga de acuerdo. Los hay que apuestan por un papa que devuelva a las arcas vaticanas todo el derroche por los viajes de Voitila. El cardenal que habla ahora es un purpurado de Estados Unidos y añade, “en mi archidiócesis estamos en números rojos, la pederastia de algunos de mis sacerdotes, me está saliendo pero que muy cara”.
Tercera sesión
El camarlengo nos amenaza con quitarnos el postre de la comida si no damos pronto con el futuro Papa. “El ayuno aclara el alma”. Noto que sus palabras van dirigidas a mí. Se habrá enterado que yo soy el de la papeleta en blanco. El que esto se alargue demasiado no me viene mal del todo. Mejor estoy aquí que allá en el trópico espantando mosquitos. “La gente afuera se impacienta y no es bueno abusar de su santa espera”. Yo le contesto que vaya con las prisas al Espíritu Santo. A este hombre se le nota un cierto tufo pontificio, ¡si se cree que va a contar con mi voto, apañado va! Mientras que no me prometa que mi querida sor Blasa pueda oficiar la santa misa, seguiré votando en blanco.
Cuarta Sesión
Antes de la votación de la mañana nos hemos reunidos unos cuantos cardenales para ver la manera de ponernos de acuerdo en elegir a un Papa que no se vaya por las nubes. Mi propuesta de presentar todos una renuncia como protesta al mundanal espectáculo de las exequias del Papa Karol, todo un atentado a la simplicidad de vida de las bienaventuranzas, ha sido rechazada. Yo me he defendido diciendo que ojalá, tras esta escandalosa y provocadora burbuja mediática, más propia de un programa de salsa rosa, la iglesia no caiga en picado. Las puertas del infierno ponen en peligro la roca de Pedro.
Quinta sesión
Hoy además de escatimarnos el postre nos han cerrado las puertas de la cantina. La partida de porras que los cardenales de la teología del paraíso disputábamos nada más levantarnos de la siesta ha quedado a medias. Ha sido una lástima. A eso de media tarde, contra todos los pronósticos, los acontecimientos se han acelerado de tal manera que ya tenemos Papa. Os cuento. Bueno ya no hace falta. Seguro que vosotros lo estaréis viendo en directo por la televisión. La paloma que allá en lo alto del baldaquino de Bernini, y que hasta hoy ha presidido todas nuestras sesiones, de pronto ha levantado el vuelo, se ha escapado por una de las claraboyas de la basílica y ha venido a posarse sobre los hombros del pobre mendigo que junto al obelisco pide limosna para alimentar a su mujer y cuatro hijos enfermos del sida. El gran público expectante ha rodeado al mendigo y secundando a la Paloma lo han aclamado legítimo sucesor de san Pedro. ¡Ad multos annos!
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