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El patio: punto y final.
Queridos amigos: por decisión propia, a tenor de las circunstancias, éste será el último artículo de Ginés Rosa en El patio de Línea Local . Muy sencillo: con mesa y mantel, cordialidad y amistad de por medio, se me comunica que la línea crítica de mis artículos está rebasando ciertos límites y se enfrenta, por otro lado y principalmente, con los que manejan la guita del ladrillo especulativo y su posible peso publicitario, amén de otros desacuerdos, “y en esta línea no podemos seguir, Ginés, porque yo estoy por medio y me llevo todos los palos”, dicho así, palabra más palabra menos, por mi amigo Celestino Canovas, director del periódico. “Bien, pues ancha es Castilla: dejo de colaborar y aquí no pasa nada. Yo no me presto a escribir sobre pájaros y flores con tanto desaguisado en la cocina, y comprendo perfectamente tu preocupación”.
El busilis viene de atrás, con mayor énfasis justo de los días de la campaña electoral y de las semanas posteriores, “etapa esta última en la que has redoblado tus críticas”, me comenta Celestino. Buena parte de la derecha totanera no ha digerido que el arriba firmante, un tío con mentalidad de izquierdas (a mucha honra y per omnia secula seculorum ), presentara en un video al candidato socialista a las elecciones de mayo y, al mismo tiempo, apareciera de colaborador privilegiado dando caña (bien merecida, por otra parte, a determinados asuntos en el pueblo de Totana) en un periódico que, pese a proclamarse independiente, está sometido a los malhumores y rabietas (naturales y comprensibles) del equipo de gobierno municipal, empresarios –del ladrillo en recio, principalmente-, al margen de algunos acérrimos simpatizantes que, en líneas generales y siguiendo los pasos de sus dirigentes nacionales, entienden al rival político como un enemigo a batir, muy propio de la clásica cultura política de nuestra derecha, que, por lo visto, eso de presentar a un candidato de izquierdas es poco menos que de mal gusto y condenable.
A fuer de sinceros he de manifestar que a lo largo de cuatro años y 192 artículos escritos para El patio (el presente hace el 193 y confío en que se respete su integridad) jamás he visto recortada ni una palabra, ni una frase, ni un párrafo de mis escritos, lo que he de manifestar a favor y en justicia de mi amigo Celestino, que siempre respetó mi particular fórmula para estos artículos que, por lo oído, han gozado de bastante predicamento entre los lectores.
Hasta para el observador menos avispado resulta paradójico que hace sólo un par de semanas el propietario y director de Línea Local y un servidor, en compañía de la concejala de cultura, presentara a los medios informativos mi último libro, Totana abonico , una selección de 83 artículos de El patio publicados entre 2003 y 2006, y poco después me pusiera en la tesitura de poner fin –repito, una decisión personal e intransferible- a mi colaboración.
Hagamos un poco de memoria y veamos algunos de los temas y musiquilla que han ido formando esta melodía y agravio a la derecha triunfante y reinante de Totana: Totana ladrillera (construir lo que sea, como sea y donde sea), la fachada de la casa de los Carlos (un descaro político propio de la España carpetovetónica), la dichosa pancarta (el cuento y la engañifa para mayores del agua para todos , asunto ya muy pesado y pasado de rosca), el monasterio fantasma (la vergüenza cultural y religiosa de Totana donde Iglesia y Ayuntamiento van al 50% en consentimiento), Santa Eulalia y el Barça (un gol, más o menos como el de Messi, a la Patrona en sus fiestas), el convenio de la torre de la iglesia de Santiago (sacado en plena campaña electoral, aunque lo mismo ni se dieron cuenta), el roscón de Inocentes (de Reyes, nada), el contenido del artículo ¡Pobre Totana, cómo te están dejando! (y me quedé corto), el horario de concejal (una perla del anterior portavoz del gobierno municipal, hoy alcalde), la nueva Concejalía de desarrollo sostenible (apenas si me dio tiempo de comentar que lo considero un auténtico sarcasmo), Guirilandia (nombre que presenté para el nuevo pueblo que el clan de los gallegos quiere construir al sur de Totana)…
He de confesar que cuantas situaciones y personajes han aparecido en mis artículos lo han hecho por méritos propios, así que nadie se puede llamar a engaño. Espero que alguien recoja el testigo de toda esta simiente crítica, tan salutífera, tan necesaria y tan reparadora, que, a modo de ramillete floral, presento como obsequio y ofrenda a la libertad de expresión, por la que el arriba firmante tanto luchó (y corrió) en aquellos tiempos tan oscuros.
Hasta siempre. Ginés Rosa
ARTÍCULOS DE GINES ROSA
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