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“Cuba libre, por favor”

  Ginés Rosa

  Resulta sarcástico el contenido del primer paquete de “libertades ciudadanas” que el castrismo acaba de adoptar como medida de buena fe y expresión de los “cambios” que el gobierno cubano está dispuesto a llegar en 2008, a 50 años de distancia del inicio de la Revolución cubana.

  El pueblo cubano, querido, admirado y siempre en el corazón de los españoles por muchas y poderosas razones, da sopas con honda a sus gobernantes, que se ponen cáusticos como la sosa anunciando estas medidas sin que el rubor les queme. Desde ahora el secuestrado pueblo cubano, capaz de aguantar carros y carretas, a tirios y a troyanos, a güelfos y gibelinos por su especial forma de entender la vida en alegría, ingenio para enfrentarse a carestías y adversidades, se asoma al mundo de las “libertades” gracias al “talante aperturista” de Raúl Castro, aprovechando que Fidel puede dedicarse ahora a ver telenovelas venezolanas o a revisar sus infinitos discursos –las famosas “Reflexiones de Fidel”-, que, en el medio siglo de revolución, ha llegado a largar hasta 1.096 discursos, que he tenido el gusto de contar con bellas guajiras de fondo, para no desfallecer, y que en buena parte usted puede consultar en español, inglés, francés, portugués, italiano, árabe, ruso y alemán en el periódico cubano “Granma”.

  Las primeras medidas han levantado la veda de móviles, videos, ordenadores y esas cosas que los cubanos han tenido prohibidas para no estar en contacto con el exterior y conservar así en su pureza los valores de la revolución, que para eso la hicieron. Otra medida es la de permitir a los cubanos hacer noche en los hoteles de la isla, antes sólo reservado a los extranjeros mediante pago en dólares.

  Anunciaba que la cosa iba de sarcasmo, ya que esto es lo más parecido al burro detrás de la zanahoria alrededor de la noria. Los precios de estos aparatos son absolutamente prohibitivos para las escuálidas economías de este sufrido pueblo caribeño que reserva los pesos para su arroz, sus frijoles, sus plátanos y su pollo, ya que la leche sólo es para los niños. Pero nunca deben faltar los pesos para el ron. Los cubanos sin ron, como los rusos sin vodka, los centroeuropeos sin cerveza, los franceses sin vino y los ingleses sin té, no serían los mismos. Así que móviles, videos y ordenadores seguirán estando fuera del alcance de los cubanos. Y en cuanto a los hoteles, a los cubanos del bohío (“el que siembra su maíz, el que siembra su frijol”, como dice una conocida salsa) y los que habitan en las desvencijadas casas que se caen de puro abandono por falta de medios para hacer chapuzas, les pone al pairo.

  Otra medida es la posibilidad de dirigirse al único periódico de la isla, “ Granma ” (nombre del yate en el que desembarcaron Fidel y el Ché Guevara el 2 de diciembre de 1956 para iniciar la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista), y dar su opinión sobre algunas cuestiones. ¿Y de qué van a opinar sino de lo mal que están las cosas en la isla: de que faltan medicamentos, de que hay que soltar un buen puñado de dólares para poder viajar y volver, y que en caso de salir definitivamente tu casa pasa a poder del Estado, y que si tienes una vaca en tu bohío no la puedes vender, y que la cartilla de racionamiento es la referencia del consumo, y lindezas por el estilo?

  Confieso que Cuba es país de todas mis simpatías. Hablo del pueblo y de su cultura, no de la dictadura castrista, que en algunas cuestiones fue incluso peor que la de su antecesor Batista, que tenía la isla como un corral de los Estados Unidos pero donde la vida era muy distinta a la de ahora. A España siempre le sucedió lo mismo. Recordemos que una de las peores tragedias de la historia de España fue la pérdida de las últimas colonias, a final del siglo XIX, Cuba entre ellas. Los españoles todavía sentenciamos: “más se perdió en Cuba”.

El pueblo cubano, hostigado por los gobiernos norteamericanos que años de aislamiento y de castigos a la isla en todas las formas posibles han dado paso a una enorme cohesión de la población en torno a Fidel y frente al vecino gigante, bien merece que inicie la marcha hacia la normalización de su vida política, económica y social. Pueblo limpio donde los haya, de vena musical como pocos en el mundo, filón de deportistas, país de enormes recursos turísticos, con La Habana una de las más hermosas ciudades de toda América, la Siboney que se encontró Colón en su segundo viaje en 1493, tiene que sacudirse de estos fundamentalistas de una revolución que ya deben pasar a la reserva, devolver al exilio la posibilidad de encontrarse con su hermosa isla y permitir, en fin, que Cuba se incorpore a un mundo de libertades donde, seguramente, tendría no pocos problemas, pero romperían unas cadenas que no permiten vivir, pensar, respirar en libertad. A la salud de la isla y de sus gentes, y por su futuro, me voy a tomar un “Cuba libre”.

 


21 abril 2008

La pandilla

S in duda alguna, el Ayuntamiento de Totana está gobernado por una pandilla al frente de un iluminado por el espíritu santo, pero con minúscula. Una pandilla que vuelve la espalda a hechos tan serios como que el alcalde que aderezó el guiso del Plan General de Ordenación Urbana para servir a la carta a mandarines nacionales y regionales del ladrillo, con la ayuda de algunos pinches de cocina que hoy siguen con el nuevo cocinero, otro que tal guisa, haya tenido que rascarse los bolsillos y reunir la tontería de 200-000 euros 200-000 por presuntas irregularidades en torno a lo que el pasado viernes, a la traicionera hora de las 8.00 de la mañana /esto es, con “mañanidad” y alevosía) aprobaban sus componentes en un acto todo lo legal que ustedes quieran pero también bochornoso, irresponsable y hasta irreverente.

Una pandilla que, teniendo al frente a un excarcelado (que también se rascó el bolsillo para poder salir a la calle) se permite presumir de que han “conseguido 10.000 votos de apoyo” (¡cuanta inocencia y desfachatez!) y eso les da derecho a abochornar a su pueblo, a sus gentes, a la democracia, a la justicia y al sentido común.

Una pandilla que cuando dejen de pertenecer a ella volverán al pelotón y posiblemente sean señalados con algún dedo por haber formado parte de los que se aferraron a un asunto tan feo, tan sucio, tan oscuro y tan denigrante que cuesta trabajo pensar que haya sacerdotes que recen a favor del delito, ciudadanos que se manifiesten y aplaudan hechos tan graves que han merecido una temporada de cárcel no prolongada en ambos casos por haber soltado la pasta salvadora, como así contemplan nuestras leyes, leyes que son aplaudidas en estos casos por los mismos que denuestan las que conducen a los infractores a la cárcel, así de sencillo y contradictorio.

Una pandilla que anda jugando con el porvenir de Totana, poniendo en manos de los que les importa un pimiento el equilibrio del futuro para nuestro pueblo la posibilidad de cubrir de cemento parajes de campo, sierra y donde haya que llevar las excavadoras, engañando al personal con pan para hoy y hambre para mañana.

Una pandilla que piensan que la mayoría absoluta es hacer lo que les venga en gana, aunque las manzanas están bastante podridas y es muy probable que se les indigeste a más de uno, empezando por los “ilustrísimos señores” alcaldes, sobre todo el que tenemos en ejercicio, un caso nacional de caradura política que pasará a la historia, a esa triste historia de Totana, que ha empezado a escribirse con esta pandilla.

Una pandilla, en fin, que sitúa a Totana en una posición bochornosa por el ridículo que estamos protagonizando desde que se destapó la “operación Tótem” que no ha dejado de expandir sus efluvios por un pueblo que no se merece tanto fundamentalismo político, tanta ignorancia, tanta irresponsabilidad y tanta osadía por parte de esta pandilla gobernante.


 

15 abril 2008

Señores Martínez y Morales, ¡márchense ya!

T ras la visita de Juan Morales a la Sala de lo penal del Tribunal Superior de Justicia de Murcia, que no fue, precisamente, la visita del médico, ya tenemos sobre el papel, mientras el secreto de los sumarios andan bajo siete llaves, un panorama más completo de las actuaciones por las que son imputados esta saga de alcaldes del pepé (uno, el maestro; el otro, el oficial, pero, ¡hay que ver!, no sabe, no contesta).

De momento, la “libertad” les va a salir a ambos por los 45 millones de pesetas (¡quién lo diría, señores alcaldes!) retirada de sus respectivos pasaportes (¡quién lo iba a imaginar, ilustrísimos!) visitas de control al Juzgado de Totana (ya ni se fían de sus autoridades), amén de la espada de Damocles que pende sobre ellos. O sea, un alcalde imputado en ejercicio y un diputado que se resiste a ejercer pero no a cobrar, apoquinando viruta para no ir a la cárcel. ¿Qué clase de alcalde es éste, qué clase de diputado es aquél, y qué clase de pueblo es ese que los aguanta?

Hoy me reitero en que Totana no se merece esta vergüenza y este oprobio que están protagonizando estos dos cargos públicos que andan circulando bajo fianza y tomándole el pelo a la democracia (que no sé si tiene pelo, pero de esta se queda calva en mi pueblo), echando aceite por todos lados por su falta de ética y, a pesar de sus hinchas, burlándose del pueblo todo de Totana, que bastante tiene con este par de fichados por toda la prensa nacional y que tan descaradamente están ensuciando la vida municipal de la noble Deitania, que no el nombre de Totana, como pretende la plataforma de los íntimos del alcalde, en todo caso ensuciando sus propios nombres y apellidos, no se confundan.

En repetidas ocasiones he expresado las sensaciones que me produce esta historia de burla, descaro, desvergüenza y falta de ética, políticamente hablando, que estamos viviendo con la contumacia del alcalde, a la que ahora se une la del diputado al recibir el primer aviso. ¿Se imaginan ustedes la que habrían armado en Totana los señores del pepé, con los hoy encausados a la cabeza, en el caso de que esta plaga de corrupción se originara en un partido de la izquierda y siguieran en sus cargos? Veamos: caceroladas, manifestaciones (con posible asalto al Ayuntamiento e intentos de agresión a la primera autoridad, repitiendo escenas vividas de años atrás), coches con altavoces calentando a la población, pancartas hasta en las iglesias (con permiso de los párrocos, claro), concentración en la Balsa Vieja (con paella, faltaría más), machaqueo sin respiro en los medios de comunicación afines. Etc.

Por otro lado, el todavía diputado señor Morales, en baja laboral transitoria por brazos caídos, amparado en las prebendas de su plaza como “padre de la Región”, en expectativas de sumario, aunque los jinetes del Apocalipsis del cohecho cabalgan por el valle del Guadalentín, ha debido despertar un “mosqueo” de aúpa entre los jueces, a tenor de los 200.000 euros que le han endilgado para evitar la excursión a Sangonera. Pero aquí no pasa nada, aunque hayan tenido que pagar (¡y cómo!) por su “libertad”. Patético en un cargo público.

Y continúan en sus puestos, uno gobernando el pueblo (¡qué vergüenza!”) y el diputado cobrando de todos los murcianos, y sin trabajar. No está mal. ¡Qué bien se lo montan estos señores que bebieron en las fuentes políticas de la decencia y el orden de un partido de tan exquisitos vuelos. Habría que preguntarle al señor Rajoy, a ver qué opina, porque el señor Valcárcel está siempre a por uvas en estas cuestiones.

¿Me quieren decir ustedes cómo se puede tolerar –porque aguantar ya veo que se aguanta- esta situación tan denigrante? Y, mientras tanto, el alcalde, que vive una situación de trato como un vulgar delincuente, sigue convocando plenos y reuniones con los grupos de oposición, haciendo un alarde de ridículo político a diestro y siniestro, protagonizando, en fin, una de las más tristes páginas de la historia municipal de Totana.

Sin el más mínimo deseo de emular a ese gran monstruo de la política mundial que fue don José María Aznar, el comisionista, ante este feo asunto de la “corrupción masiva”, vamos a empezar a ir diciendo “señores Martínez y Morales, ¡márchénse ya!” , puesto que, por lo visto, no hay nadie que los pueda echar. De momento.

07 abril 2008

El oficio de alcalde

E l safari de alcaldes de la Región de Murcia acaba de cobrarse una nueva víctima –el de Torre Pacheco , otro “ buen chico ”, a juicio de los vecinos-, que, ingresado en la reserva carcelaria de Sangonera, ha arrastrado a la cúpula de Polaris World , dueño y señor de todos los terrenos de cacería de la zona, con lo que la lista de alcaldes imputados se acrecienta y llega ya a los 16 (15 del PP , 1 del PSOE , ¡vaya por Dios!).

El asunto devuelve nuestra atención, en concreto, al caso del alcalde de Totana , con una trama digna de kilométrica telenovela , y en general al resto de la tropa de primeras autoridades encausadas por un ancho espectro de delitos que están poniendo en seria cuestión el concepto que siempre se ha tenido de lo que representa la figura del alcalde.

El oficio de alcalde siempre nos pareció muy digno, honroso y lleno de matices que lo convierten en una figura de gran representatividad y noble dedicación. En el siglo XVIII , tras los Decretos de Nueva Planta, la nueva organización territorial de los Reinos Hispánicos tras la Guerra de Sucesión a la Corona de España, vinieron los Alcaldes Mayores, ciudadanos de carrera, preferentemente abogados y algo ilustrados en cuestiones de armas, que se hicieron cargo de los Ayuntamientos, ejerciendo desde sus adecuados conocimientos.

En Totana , la Alcaldía Mayor se creó el 27 de noviembre en 1713. El alcalde era nombrado directamente por el rey. El primer Alcalde Mayor de la villa de Totana , con los cargos de Juez de Residencia y Capitán a Guerra, fue don Jerónimo Osilia y Rayo. Con la dedocracia franquista , llegaron a las alcaldías los adeptos al régimen, uniformados con la camisa azul. Como había que reconstruir España y tirar hacia adelante “por la patria, el pan y la justicia” (sobre todo, por el pan, que era con lo que se podía mojar en la “ fritá ” y engañar al hambre en que nos sumió la cruenta guerra civil, que le salió de sus bolines a Franco) pues no había tiempo ni dinero, ni ansias, de pensar en otras cosas, hasta que con el correr de las décadas llegamos a la fiebre del ladrillo, momento en que algunos de nuestros alcaldes empiezan a hacer de las suyas y, por tanto, a denigrar las instituciones con sus malas artes.

Y en estas andamos. En muchos casos, ciudadanos de absoluta mediocridad, sin preparación adecuada para gobernar la complejidad que ofrece el día a día de una población, saltan a la alcaldía de la mano de ideologías políticas que buscan los intereses de su clase empresarial y de negocios, finalizando algunos, como el alcalde de Totana y ahora el de Torre Pacheco , en la cárcel. Estos alcaldes, al margen de lo que la justicia sentencie al final del proceso, denigran la institución municipal, ensucian el buen nombre del oficio de alcalde y dan, de propina, una visión nefasta de la comunidad que, por las razones que fueren, los apoyan o los soportan desde que empezaron a percibirse los efluvios de los tarros de las esencias correspondientes a cada uno de los municipios imputados. Y, sin embargo, pese a las graves imputaciones, buena parte de sus pueblos los aclaman, montan plataformas, organizan misas y hasta hacen pucheros por los micrófonos. Nada mejor que un estómago agradecido.

Contrasta que pueda impedirse la presentación a la elección de alcalde el sólo hecho de tener una multa de tráfico pendiente de pago y, sin embargo, no pueda ser fulminado en su puesto por haber estado en la cárcel y estar imputado por los cuatro puntos cardinales del delito administrativo y otros castigos que estamos cansados de repetir en estos artículos que, entre otras cosas, tratan de denunciar posturas tales como la indignidad, la desfachatez, con sus sinónimos ‘ descaro' y ‘ desvergüenza' , de quien sigue ostentando un cargo público basado en la confianza y en la honradez y que, por su parte, lo asume como una prebenda de un partido político que prácticamente lo ha desahuciado y despreciando la honorabilidad de un oficio tan antiguo, tan noble y tan representativo.

En Totana y en otros lugares de la Región de Murcia, el oficio de alcalde está, como se dice, “ a la altura del betún ”. Y conste, una vez más, que aquí no echamos sentencias a nadie, que eso lo harán los jueces. Hablamos de responsabilidades políticas, que esta tropa no está dispuesta a asumir. De lo que ya estamos hartos, “ilustrísimos señores” alcaldes.

 


Totaneras, premios y “política educativa”

Ginés Rosa

Totana, que viene siendo noticia desde diciembre pasado por la estrepitosa situación de su Ayuntamiento y sus inquilinos (el culebrón en torno al alcalde, severamente expedientado y en libertad bastante condicionada; secretaria circulando bajo fianza, arcas en estado de coma, diversas actuaciones que rozan el ridículo, la venganza y la desvergüenza política...), se sacude por unos momentos su triste mediocridad y nos regala la buena noticia de que varias ciudadanas de este malparado pueblo de mis amores han proyectado un poco de luz tras conseguir valiosas distinciones en diversos campos de actividad.

Ante todo, hay que decir que al tratarse de personas de ideología progresista, así como el protagonismo de asociaciones anti-urbanismo salvaje (los enemigos a batir por el fundamentalismo gobernante en Totana) no han recibido ninguna clase de eco por parte de medios y autoridades locales.

Totana, tras este largo periodo de mediocridad, ve cómo Catalina Parra, conocida poetisa totanera, es galardonada con el Premio Internacional de Poesía “Miguel Hernández” (12.000 euros y la publicación de su libro “Coma idílico” por una editorial de primera línea). Por su parte, Marcela Crespo, argentina afincada en Totana, amenazada por alguna tropa de vecinos por sus actividades informativas, ve gratificados sus muchos esfuerzos por su lucha por la preservación del medio ambiente y las raíces culturales murcianas con el “Premio Boina 2008”, concedido por la prestigiosa coordinadora “La Región de Murcia no se vende”, que ni todos los medios de comunicación locales tributarios al poder ni las descalificaciones más groseras y deleznables por parte del pepé, huestes y mesnadas en pleitesía, han podido hacer mella en su buen nombre, sus nobles objetivos y su impecable trayectoria. Marcela lo dijo: “No nos callarán porque tenemos libertad”. E hizo un significativo gesto troceando con sus manos un ejemplar del Plan de Ordenación Urbana de Totana, el documento reo del tejemaneje del partido gobernante. Y finalmente, dos totaneras más, Francisca García López y María Alonso Tudela, pedagogas del Instituto E.S. Prado Mayor, han visto premiado el proyecto de la primera con el Premio “Pizarra de Plata” al esfuerzo y valores en la educación, por la Comunidad Autónoma.

Hasta aquí, la triple buena noticia de lo que constatamos como una corriente de aire fresco en medio de esta etapa estigmatizada por la avalancha de presunta corrupción levantada por la autoridad judicial, que en mi pueblo se trata de encubrir con argumentos donde el surrealismo se ve mezclado con la más pedestre ignorancia, una especie de fe ciega y tribal y unas ansias de revanchismo político que sólo se sostienen desde posiciones ultras.

El esfuerzo y los resultados obtenidos por este grupo de mujeres de formación tan dispar contrasta con la cicatera política educativa de nuestro Ayuntamiento, que con un presupuesto total de 2.400 euros se permite la jeta de montar un programa de “premios educativos”, que llaman “certamen”, como si se tratara de habaneras, con premios de 600 y 300 euros, con fotos de autoridades, canapés, folletos, etc., todo incluido.

Un Ayuntamiento que se permite echar millones a la olla dando al pueblo soberano sus mejores ejemplos de “panem et circus” con sus conocidas versiones de “paellas y votos” o “roscón y votos”, que con el anterior alcalde, actualmente en expectativa de destino, llegaron a alcanzar posiciones culminantes en el comedor de campaña del pepé totanero, esto es, la plaza de la Balsa Vieja (¿le cambiarán algún día el nombre?), dedica 400.000 pesetas 400.000 a su raquítica política de incentivos educativos, poco más, o quizá menos, de lo que cuesta tirar cohetes y alguna traca en honor de Santiago Apóstol en sus fiestas (Santa Eulalia hay que dejarla siempre aparte). Es la clásica política de repartir trocitos de tarta para que asociaciones, colectivos, medios de comunicación. etc. vayan tirando y, a cambio, se cuente con actitudes tales como el silencio, la adulación, el apoyo incondicional, la ausencia de crítica, el chaqueteo descarado, puesto que, en caso contrario, la vaca deja de dar leche. Lo último en economía totanera lo acaba de anunciar el alcalde, que no tiene la suficiente vergüenza y ética políticas para marcharse (dice que se queda hasta que los jueces ordenen lo contrario, ¡¡¡toma ya!!) y hace sonar los tantanes convocando a la oposición para estudiar su “plan de reactivación económica”, aquel que nos anunció desde su mística cárcel, y que, como su nombre indica, evidencia una gestión negativa al frente del gobierno municipal cuyos milagros dependían directamente de los convenios urbanísticos, por los que andan tan desmadrados.

Enhorabuena a estas totaneras que con su alto nivel y su notable esfuerzo han destacado por encima del triste panorama que se ha instalado en Totana desde que nuestro Ayuntamiento, por culpa de los continuos desatinos que en él tienen lugar, anda como la copla: de boca en boca.


TOTANA, UN MAL TRAGO

Los procesos judiciales por presuntas corrupciones en materia urbanística iniciados contra los dos últimos alcaldes de Totana, ambos del pepé -a cada uno, lo suyo-, unidos a los resultados electorales locales del 9M, han desembocado en Totana en un ambiente socio-político que tildaríamos de irrespirable en un pueblo que se caracteriza por sus fragancias de azahar que bajan de sus hermosos huertos que, lamentablemente, se van quedando sin naranjos y se van vistiendo con las horrorosas tiras verdes para desgracia del entorno. Totana, pueblo donde tradicionalmente la mayoría del personal dice “no querer saber nada de política”, ha perdido el traste y el compás y se ha situado fuera del tono habitual de lo que es una simple confrontación entre partidos que no debería ir más allá.

Presidido por la falta de dignidad de un alcalde que ha perdido los cuatro puntos cardinales de la política y que, en su particular y variopinta interpretación de la realidad circundante, se resiste a dimitir a pesar del lastre que viene arrastrando, el ambiente político de Totana se ha trastocado en una especie de sacrosanta cruzada de la derecha, muy alejada de los manuales al uso, que nos está convirtiendo en una comunidad digna de un profundo análisis sociológico.

Lamento decir que en mi pueblo, donde contemplo últimamente ciertos actos de manifiesta mala fe hacia mi persona, por otra parte absolutamente devaluados no solamente por faltar a la verdad sino por el hecho de provenir de elementos de pensamiento fosilizado y peor catadura política por su conocida extracción fundamentalista (que esperamos no me obliguen a que desemboquen en las mismas dependencias judiciales donde se interrogó al señor alcalde en la tarde-noche de autos), este ambiente viene cargado de ciertas actitudes de orden tribal y de naturaleza sectaria, debido, en buena parte, a los profundos rasgos de clientelismo fomentados por la derecha gobernante (basta mirar el grosor de la nómina municipal, uno de sus grades viveros de votos), a un concepto de la política heredado de la época franquista y a dominar las viejas artes de la engañifa, mediante una pronta y descarada actitud para dar la vuelta a las cosas. Hay que reconocer que saben hacerlo a la perfección.

En mi pueblo, que está siendo intoxicado por posicionamientos políticos ultras que vienen alimentando a enfervorizados seguidores que lo están llevando al descrédito general, buena parte del personal se jacta de que, “teniendo en cuenta los resultados de las últimas elecciones”, cada vez “quedan menos rojos en Totana”, sin caer en la cuenta que al ser ellos más la situación se empeora. Son resabios de la España posbélica. Claro que en España resulta que no sólo han aumentado los rojos, sino que no hay más remedio que aguantarlos otros cuatro años más. Porque, aunque el tango en la voz de Gardel diga “que 20 años no es nada”, en política cuatro años y con rojos en el poder, son demasiados.

Paralelamente a este enrarecimiento ambiental, el alcalde para la eternidad sigue ejerciendo su pintoresquismo, muy en línea con la situación a que ha dado lugar. A su proverbial avidez de salir en la foto, sin advertir el rechazo que provoca en tantos lugares que no están por la labor, hay que unir el ya famoso pleno municipal de los comercios totaneros objeto de una lista de no sé quién ni me importa, que por sí sólo podría figurar en el museo del esperpento nacional. Y es que, a punto de entrar en la primavera, podríamos decir que el alcalde ha perdido el vernal y el sentido de la orientación en materia política, en la que no es, precisamente, un ejemplo a seguir.

Mal pintan las cosas por Totana entre cruzadas contra los rojos, plenos de traca a costa del contribuyente por una lista de andar por casa; alcalde contumaz, indigno ostentador de un cargo que está denigrando por su atasquería; malos gestos entre vecinos que los de un lado tratan de enfrentar políticamente, con Totana de fondo, que sigue sirviendo de referente en España a la pregunta nacional “¿pero qué pasa en Totana?” o esa otra de “pero ¿es verdad lo del alcalde?” Y la gente, como dicen por ahí, se rula, por no decir una ordinariez.

Y, mientras tanto, el resto de Totana, sin tomarse la cosa a juerga nacional y repartiendo esta penosa historia entre la indignación, el asombro, la vergüenza, el miedo y, a veces, la indiferencia, a tragar.


Un alcalde para la eternidad

A cabamos de leerlo. El alcalde de Totana, el único en activo en España con experiencia carcelaria durante su mandato, imputado por ocho delitos que buena parte del pueblo totanero se resiste a homologar, con permiso de circulación peatonal a precio de millones de las antiguas pesetas, obligado a presentarse en el Juzgado por razones de pura y simple desconfianza de los jueces, el alcalde de Totana, digo, a menos de 48 horas de conocerse los resultados de las elecciones, ha lanzado una nota de prensa que bien merece pasar a la antología de los textos políticos de la España una, grande y libre.

Queridos amigos, nuestro alcalde (el mío es el de Murcia pero como mis raíces son muy fuertes con Totana no tengo inconveniente -es un decir- en asumir semejante relación) ha dicho que no piensa dimitir dados los extraordinarios resultados de las elecciones en Totana, que avalan su gestión municipal, y donde el pepé no sólo ha arrasado sino que parte de sus fieles y aguerridas huestes, según leo y escucho por esta ladrillolandia murciana, ya están poco menos que pensando en organizar un Tedeum de acción de gracias porque los “rojos” son cada vez menos en el pueblo.

Ante semejante salida de tono, habría que recordarle varias cosas al señor alcalde: 1ª. Que las elecciones eran generales y el personal se jugaba gobernar España y no el tristemente famoso pueblo de Totana; 2º. Que el susodicho justifica el no dimitir por unos miles de votos (los que sean) que iban destinados al partido que lo ha expulsado y al que, por supuesto, ya no es el suyo; 3º. Que, haciéndose el listillo, el aludido alcalde toma el rábano por las hojas, le pone puertas al campo y se pone a garvillar el agua y lanza un mensaje que me parece una auténtica tomadura de pelo a todo el pueblo, a la esencia de la democracia, y, por extensión, a toda la Región de Murcia, boquiabierta y culicerrada ante semejante derroche de surrealismo y visión futurista del personaje totanero.

La decisión de dimitir como alcalde, que es lo más decente, sensato y ético, políticamente hablando, que podía haber hecho desde su excarcelación, vista su negativa, públicamente difundida para general conocimiento del españolito que vienes al mundo, nos libre Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón , con permiso de Machado, se convierte en una interpretación tan surrealista que alguien podría pensar en el posible poder de las urnas para solventar causas judiciales como la ya conocida en toda España, con islas adyacentes y antiguas plazas de soberanía, del alcalde de Totana, que, en una curiosa versión del Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como , se ha hecho su guiso con su correspondiente aderezo y se lo ha zampado él solito, más ancho que el noble campo de Totana que lo vio nacer.

Totana, lamentablemente, es un pueblo con una larga historia de consentimientos y hechos tristes. Veamos y consideremos: que al hotel de La Santa le cuelguen el cartel de “ monasterio ”, dándole una coz a la historia y a la verdad porque así se le pasó por el albedrío a la empresa encargada de su gestión; que, años atrás, el partido de la derecha, entonces en la oposición, organizara una manifestación contra la coalición gobernante por la subida de impuestos, con un fin de fiesta que incluía el asalto al Ayuntamiento , intentos de agresión al alcalde socialista y otros zafarranchos; que tengan colgada en el balcón del Ayuntamiento la burlesca pancarta del agua para todos , la mejor engañifa jamás contada al pueblo murciano; que la derecha vaya entonando por Totana y en otros sanedrines cantares de gesta por las hazañas del alcalde, cuyo único delito ha sido, según la vox populi , hacer “ favores ” al sufrido pueblo, como si fuese el santo del día... Y ahora, lo de “ no voy a dimitir ” porque así entiende que en este sentido se ha expresado el pueblo soberano. Amén.

Ahora mismo no acierto a ver los perfiles exactos de cómo pasará a la historia el alcalde de Totana. Pero estoy seguro de que en otra época algo más romántica y ensoñadora que la actual, al asunto, desde sus esperpénticos inicios, le habrían sacado cantares de ciego, coplillas de mercado, pliegos de cordel, estampas religiosas, folletines por entregas, aleluyas, letrillas y romances. La cosa no es para menos con un alcalde para la eternidad


El lenguaje de las urnas

Ginés Rosa

Las urnas electorales han puesto en boca de todos una conocida expresión: se dice que hablan, de ahí el “lenguaje de las urnas”. En una cosa nunca se equivocan: que dan la victoria al partido que más votos consigue, y es que con mucha frecuencia los votos no explican toda la realidad política del momento. Habría que decir que las urnas tienen, por encima de todo, su lógica interna, una especie de alógica que desborda razonamientos, el sentido común y, en general, los acontecimientos.

Una vez más, en esta ocasión a raíz del 9-M, hemos de volver la vista a Totana. Por medio de una lectura desapasionada de los últimos acontecimientos que la han hecho tristemente famosa por culpa del censurable comportamiento político del partido que la gobierna desde el Ayuntamiento, a la vista de los resultados electorales, acaba de premiar con los votos a la entidad que anda metida en el pringue de la corruptela urbanística, a cuya cabeza figura un ocho veces imputado alcalde que, en puesto de ir sorteando su cuestionado cargo y nombre al frente de un consistorio que merece mejor inquilino, hace ostentación pública de sus miserias políticas y se prodiga en actos de todo carácter, cuando el sentido común aconseja no hacer ostentación de su condición de excarcelado bajo fianza millonaria, mucho menos cuando se es alcalde, todavía.

Totana, tras las elecciones, se reafirma todavía más, mucho más, diría yo, en su condición de sociedad que premia a los corruptos. No hay más que mirar la aplastante victoria de la derecha en las urnas de Totana, aunque no se trate de una contienda municipal. La referencia más clara de la antítesis de esta paradoja política la encontramos en Los Alcázares, donde la población ha castigado al pesoe tras lo sucedido con su ex-alcalde socialista. Pero, claro, en Totana somos muy distintos y aquí premiamos al partido acusado de corruptela en las personas de un diputado y ex-alcalde y a su sucesor por cuestiones urbanísticas que no se sostienen y que el consistorio actual quiere aprobar como sea, sin importarle miles de alegaciones y los hechos gravísimos, pendientes de sentencia, en torno a estas dos personas, una de ellas oficialmente engalanado con la aureola de la corruptela.

Me da que pensar esta respuesta colectiva en una situación tan vergonzosa para el consistorio totanero, donde la palabra “delito” revolotea por encima de sus tejados. Me da que pensar que buena parte de mis paisanos, alentados y sumidos en las prácticas políticas de un partido desleal, mentiroso por vocación y oficio, que persigue el poder sin importarle las formas y los instrumentos a contribución, han aclamado (¡¡¡!!!) con sus votos el pasado domingo una situación digna de estudio sociológico, castigando a los que no han hecho otra cosa que criticar una nefasta política urbanística y combatir, como tiene que ser, las actividades delictivas de los políticos de cualquier signo, santo y seña.

Me da que pensar, por último, un equipo de gobierno que se permite el lujo de montar un pleno exclusivamente para tratar del asunto de la lista de comercios totaneros, como si estos señores del pepé fueran los adalides de la libertad y los derechos ciudadanos, ellos, que no saben respetarlos o se han burlado de tantas cosas: ley de dependencia, educación de la ciudadanía, ley de oportunidades, etc. Miles de euros para montar este pleno rocambolesco, dislate nacido en un partido sin puntos cardinales, en vísperas de las elecciones, despreciando la libertad de los ciudadanos de hacer las listas que les vengan en gana (yo me pronuncié con mi opinión en contra de esta práctica), olvidando que la patronal pepera hizo lo propio y con carácter nacional con los productos catalanes... Y, de paso, haciendo, una vez más, el ridículo ante la sesuda opinión pública.

Las urnas han hablado, ya lo creo. En Los Alcázares y en Totana, por poner un ejemplo manifiesto. Junto a las tranquilas aguas del Mar Menor, el pueblo soberano ha enarbolado un voto de castigo, mientras que en Totana al personal le ha dado por premiar a los que están acusados de corrupción y otras lindezas.


¿Dónde estaba Totana?

Totana, mi pueblo, una vez más, se ha mostrado con claridad y sin subterfugios como un notable ejemplo de sociología política digna de profundo estudio. A las esperpénticas respuestas colectivas de una parte de la ciudadanía a raíz de la encarcelación del alcalde de Totana, quien ha vuelto a sentarse en el sillón pese a no contar con la confianza de la Justicia e, imputaciones aparte, estar privado de parte de su libertad, convirtiéndose así en el alcalde más sui generis de la democracia española, hay que unir hoy la actitud del pueblo de Totana ante la manifestación del sábado contra el Plan General de Ordenación Urbana.

La manifestación, que contó con numerosa asistencia y participación venida desde muchos puntos de la Región, tuvo su principal enemigo en el ancestral miedo de mis paisanos a este tipo de pronunciamientos. Porque, habrá que decirlo, mis paisanos bien que se movilizaron cuando el pepé de la época del hoy en cárcel técnica y entonces alcalde Morales convocó y alentó, en un acto que ya los descalifica de por vida, el asalto al Ayuntamiento de Totana por la subida de impuestos, porque eso de que nos toquen el bolsillo...; o se movilizaron, también alentados por la misma fuerza política, a recibir a los sardineros para ser obsequiados con un pito, resultando vergonzoso ver al pueblo de Totana, vestido “de guapo” detrás de una charanga...; o se movilizan para arreglarse de migas o de roscón en actos políticos en el comedor de campaña del pepé, en la versión totanera migas y votos del panem et circus romano; o se movilizan para glorificar a un alcalde fichado por la Justicia, que ha tenido que depositar el equivalente a 11 millones de pesetas para ser excarcelado y poder circular, pero solo por territorio nacional.

Mis paisanos se mueven y se movilizan, ya lo creo, pero no ante ocasiones tan lúcidas y tan importantes como la del sábado, donde está en juego el porvenir del pueblo ante la amenaza de un superdesarrollo cimentado y levantado con los materiales de la corrupción, vendido a los mandarines del ladrillo que tanto les da destruir un yacimiento arqueológico que llevar la agresión a los límites de un parque natural, que desequilibrar parajes rurales, alterar el paisaje, y, encima, siguiendo las instrucciones de su patronal, tienen la desfachatez de crear, con este último alcalde, discípulo aventajado de Morales, el factótum de los 60 convenios urbanísticos 60, encima, digo, crean una concejalía de “desarrollo sostenible”. Y, encima, sigo diciendo, quieren pasar por el tubo, esto es, pasar bajo las horcas caudinas, el Plan General de Ordenación Urbana, que cuenta, como así se dijo en el manifiesto de la concentración del sábado, nada menos que con 4.500 alegaciones. ¿Dónde está la vergüenza para pasar por alto todo este catálogo de asaltos al sentido del equilibrio, a la ética, a la consideración de un pueblo, a la legalidad, a la responsabilidad política? Este equipo que trata de gobernarnos a su peculiar estilo –ignorando cuanto se opone a su manifiesta irresponsabilidad-, deberá dar cuenta a la historia de Totana si, Dios no quiera, este cúmulo de desgracias en cadena se llevaran a cabo.

Calles vacías, ventanas cerradas, indiferencia en los rostros, ausencias manifiestas... Totana ofrecía su aspecto más triste fuera de una manifestación que mostraba su alegría, su exquisitez de comportamiento, (sin necesidad de vigilantes de orden), su magnífico sentido cívico, ofreciendo una auténtica lección de cómo hay que organizar una concentración ciudadana sin insultos, sin ofensas, sin sectarismo, con la colaboración de ciudadanos venidos de fuera y que contribuyeron, por su número y por su calidad, a este desfile que espero haya dado una lección en todo sentido a los que entienden estas cosas como instrumentos de agresión y abierta beligerancia para batir al enemigo político (no les gusta el nombre de “contrincantes”).

Totana, en un sentido colectivo, pese a los muchos totaneros participantes, estaba ausente. Y eso se llama de varias maneras: miedo de algunos, desgana de otros, indiferencia de tantos, insolidaridad de no sé cuantos. Lo siento por mi pueblo, al que defiendo como mejor puedo. Por su parte, los que nos desgobiernan desde esa Plaza de la Constitución que clamaba “Gobierne quien gobierne, Murcia no se vende”, tienen la desvergüenza política de dar a la prensa una nota donde se tilda de “pantomima” a este magnífico ejemplo de comportamiento ciudadano. He de recordarles que han tenido que acudir al término que mejor les define en todo lo que está sucediendo en Totana. Pues ha sido toda una auténtica payasada cuanto han organizado en torno al alcalde (esta historia es el hazmerreír de la España democrática), que resulta ser el primer bufón de este gran circo que la derecha totanera ha montado en torno a una cuestión de honor de la que se están burlando con total impunidad, cortedad de pensamiento y largueza de irresponsabilidad.

Ginés Rosa


 

Y ahora, ¿qué?

Bueno, pues ya tenemos al alcalde de Totana extra muros y los fans del pepé celebrando la excarcelación como si les hubiera caído la bonoloto. Porque aquí, en todo este busilis, nadie quiere ver el verdadero problema, que para mi no es que el alcalde haya sido encarcelado (ese es el suyo) sino lo que se cierne sobre nuestro pueblo, que es de todos y no de los especuladores de un lado y de otro.

Está visto que seguimos en las mismas: aquí nadie se preocupa del gran problema que representa para Totana la nefasta, triste y descarada política del partido gobernante vendiendo a trozos el pueblo para que, gracias a buena parte de los convenios urbanísticos (la pieza clave de todo este inmenso tejemaneje), los especuladores del suelo se hagan de inmensos beneficios, pagando como tributo al Ayuntamiento esa pasta que tanto alegró el panorama a estos aprendices de políticos municipales que les falta decencia política, bastante de ética y algo más de nobleza ciudadanía puesta a disposición del pueblo, tanto si los votó como si no, para reconocer el enorme disparate de lo que se quiere hacer con Totana. Yo me pregunto: pero ¿qué se han creído estos muchachos?

A mi me parece muy bien que este ciudadano (por un casual, ¿tenemos que seguir llamándole “alcalde”?) se incorpore a la vida civil y haya tenido que pagar 10.000 euros más que su ex colega de Los Alcázares. No acierto a comprender en qué estriba la diferencia. Lo cierto es que Escudero dimitió de su puesto año y medio atrás, sin haber sido huésped de Sangonera, y nuestro paisano está por renunciar a su cargo después de una estancia de casi dos meses en la cárcel, donde, a lo que uno sabe, ha seguido oficiando y casi vestido de pontifical, aunque la situación era para haberlo suspendido oficialmente “a divinis”. Ahora nos queda la emoción de comprobar si este ciudadano puede incorporarse a ese sillón que le vino demasiado grande, Nos queda pendiente saber de lo que tiene que responder, pues no hay que ser muy ilustrado para comprender que esos dos meses de retiro –no digo que espiritual- no han sido por una broma que le ha gastado la Justicia con mayúscula. El sumario nos dirá los “favores” y las firmas, entre otras posibles cosas, que llevó a cabo.

Que quiera volver es otra cosa y bien sabida a tenor de sus escritos, reacciones y vocación de primera autoridad que no ha perdido pese a lo que supone para un personaje público haber permanecido entre rejas con múltiple imputación delictiva tan largo espacio de tiempo. Es muy posible que los “suyos” obvien todo esto y mucho más, pero por el pueblo todavía quedamos muchos ciudadanos que tenemos un sentido algo más decente de lo que es actuar en política y un sentido bastante más sensato de la acción de la justicia, que no nos prestamos al bulo, la crispación y el insulto, tres pilares muy sólidos que vienen siendo puestos en solfa por la orquesta sinfónica del pepé nacional, que no para de ofrecer conciertos, bastante desafinados, por cierto.

Ha finalizado la primera fase, que podríamos llamar de “aviso a navegantes”. Ahora debemos esperar a las siguientes entregas de esta apasionante novela de la que sólo nos han llegado un par de capítulos, pues, como solemos decir, “esto empieza ahora”, ¿o no? Y a tenor de lo que vayamos viendo pues iremos pronunciándonos en éste y en otros escenarios donde tan amablemente y con interés se nos ha acogido para expresarnos en libertad, después de mis dos malogradas experiencias mediáticas finales en Totana, que ya conoce toda la Región de Murcia.

Es hora de aplausos, manifestaciones, rezos del santo rosario -¿por qué no?- pancartas, incluyendo la del “agua para todos”, hasta de una peregrinación al Paretón, si se presenta, sin olvidar que es una buena ocasión para desmontar el monumento a Santa Eulalia –ya saben mis lectores que, aun siendo santa de mi total devoción, no lo es en esa manifestación escultórica- y colocar la efigie de nuestro último alcalde electo o, si lo prefieren, reproducir en bronce una camiseta con la leyenda “yo también soy…”, que quedaría para los tiempos venideros, sobre todo si siguen gobernando los que están vendiendo Totana sin miramientos.

Todo eso está muy bien, digo yo, pero ahora, ¿qué?


 

Lo que está en juego

 24/01/2007                                                                                                 Ginés Rosa

Está visto que el Tótem y la Ninette , chico y chica, vamos, la parejita, sólo son los personajes más conocidos de una lista de damnificados de este bochornoso asunto del ladrillo, que hasta la fecha no ha concitado la repulsa popular que cabría esperar de unas prácticas tan desleales y punibles por parte de algunos Ayuntamientos. La realidad nos muestra un escenario propio de un choriceo de salón, con acusaciones de lo más heterogéneo: cohecho, falsificación de documento público, prevaricación, información privilegiada, infidelidad en la custodia de documentos, malversación de caudales públicos, blanqueo de capitales, falso testimonio... ¿Toman nota los que se resisten a tomarla?

     El lector anda bloqueado con el alpiste que los periódicos regionales  reparten a puñados a diario, en medio de una servil inclinación hacia los que gobiernan, esto es, los señoritos que manejan la pasta de todos los murcianos, los de la Cerrichera, los que quieren cargarse el centro de Murcia con un aparcamiento pese a las 70.000 firmas en contra (suma y sigue); los parientes de los que les importa un pito y una flauta que se construyan chalés, dúplex y triples junto a Sierra Espuña, el Paretón o Las Cabezuelas, pasándose los espacios naturales, el campo de toda la vida y los yacimientos arqueológicos por salva sea la parte; en fin, los del vía libre a los disparates, abusos y negocios urbanísticos, que es en lo que se ha convertido la política municipal para desgracia de los pueblos y los ciudadanos que desean vivir progresando en equilibrio.

        La prensa murciana, digo, que rechaza los comunicados de la dignísima plataforma que lucha por que el Plan General de Ordenación Urbana de Totana sea devuelto a los corrales sin la ayuda de los mansos. Plan que en estos momentos es el ansia del equipo de “gobierno” municipal por la escasez de viruta, pues hay que atender a la marcha de la casa, sobre todo a ese 70% del presupuesto que se lleva el personal, que dobla –y más- lo recomendable en los Ayuntamientos.  

     Esta es la hora en que la prensa regional está por plantearse en sus páginas el modelo de desarrollo en torno a la construcción desaforada que nos quieren imponer en nuestros pueblos. Hablan del Tótem y la Ninette , del diputado, de los alcaldes, sí, pero sin detenerse a analizar los grandes desequilibrios de unos programas constructivos basados en una demanda inexistente y en un modelo a base de paraísos de engañifa, que son un auténtico enemigo a batir en nuestros pueblos, que deben crecer en armonía y en la diversidad. Ladrillos para hoy, paro para mañana.

     Proyectos que especulan con la tierra, que no resuelven los problemas de la primera vivienda, especialmente para nuestra juventud, y que vienen a salvar del naufragio a los ayuntamientos a causa de los desatinos de sus alcaldes, que son los que llevan a su tropa a poner la firma en determinados convenios urbanísticos , una figura administrativa pensada para ser llevada a cabo con carácter excepcional y no como el convenio nuestro de cada día. ¡Qué mal huelen algunos convenios! Y los señores Carrión y Reina, por citar a este dúo tan dinámico, nos los quieren meter doblados sin pasar por la turmix.

     Mientras tanto, nuestros periódicos lanzan sus ediciones metiendo y sacando alcaldes de la cárcel, que si sale, que si entra, hasta que aparece el Presidente Valcárcel, y se despacha diciendo, con ocasión de la intriga en torno a Juan Escudero, que “estas cosas no están bien y que no son buenas para Murcia”. ¡Toma!... Y yo le pregunto a don Ramón Luis: .- Señor Presidente, y lo del alcalde de Totana, ¿a qué contribuye? ... Y lo de Juan Morales, ¿qué le parece?   Pero, claro, como ya lo han “echado” del pepé, pues no sabe no contesta, y así les luce el pelo, carabí.

     Pero la culminación de la indecencia política es la de que Totana tiene un alcalde que está ejerciendo desde la cárcel. Pero don Ramón Luís no dice nada, y acepta con su pepé el aliento casi místico que recibe en Totana-Infantilandia, donde se siguen pidiendo firmas ¡¡¡para su excarcelación!!!, desafiando los autos de los jueces, por parte de la pintoresca plataforma que vino al mundo para defender el buen nombre de Totana , pero que al ver que el nombre ni se resquebrajaba ni se hundían los cimientos de la antigua Deitania Urbs de los romanos, cambió de objetivos y se dedicó a la noble tarea de la redención penal del alcalde, posibles delitos aparte, que eso es, al parecer, lo que menos importa.

     Alcalde que continúa en Sangonera alimentando sus sueños de alcaldía y en cuyo nombre –así nos consta- sus inmediatos piden entrevistas oficiales en algunas dependencias de la Administración. Mismamente como los caballos de El Cid y de Santiago el Hijo del Trueno, ante los que la morería, con sólo oír sus nombres y sin cabalgar sobre ellos, se ponían firmes o salían cortando, paisa


 

Flecos y flequillos de la “operación Tótem”

Ginés Rosa . Enero 2008

Me tiene absolutamente fascinado el estilo que impone el pepé en determinadas actuaciones políticas, que hacen de él y de sus fieles seguidores una grey escasamente democrática stricto sensu , notoriamente fundamentalistas en algunos de sus enfoques doctrinarios, machaconamente reiterativa en sus berrinches y atasquerías políticas y muy contumaz en su inclinación a la tergiversación de los hechos, con la mentira y la crispación como artículos primero y segundo, según hemos podido comprobar en esta legislatura finiquitada. Todo ello rubricado con el “salga el sol por Antequera”.

La “operación Tótem·” viene siendo un magnífico caldo de cultivo para echar la simiente de la mano de la santa trinidad formada por don Mariano, don Ángel y don Eduardo, la troika de la calle Génova, por citar sólo a la patronal, el epicentro de la estrategia de un partido que se agarra a un enlucido, gusta de garbillar el agua, pone puertas al campo, le pide peras al olmo y pone la carreta delante de los bueyes, con tal de difundir su doctrina y sus dislates, teniendo en cuenta el alto nivel de credulidad de sus mesnadas.

Un asunto que está quedando bastante claro es cómo un partido que hasta hace unas semanas aplaudía y recibía poco menos que en olor de santidad política a su ex alcalde y diputado, señor Morales, de la noche a la mañana pasa a ignorarlo, haciendo la vista gorda, ejercitando el disimulo, haciéndose el sueco con tal de que sus siglas no sean mancilladas, manchadas ni pasadas por la turmix de descrédito. Y eso que todavía no ha comenzado a declarar.

Los jefes de Murcia dicen ahora: “este señor ya no tiene nada que ver con nuestro partido”, mientras declaran montar un equipo de abogados para defender a los imputados y en Totana se dedican a enaltecer a su alcalde (que no dimite ni a tres tirones), al que sus más allegados le buscan un puesto en los altares, proceso en el que no le faltará ni iglesia ni altar para su peana.

Según la sinuosa plataforma, el día del cumpleaños del alcalde es la fecha elegida para una nueva concentración, de la que esperamos dos cosas: primera, que asistan 50.000 personas, repelando el censo; y 2ª, que a la Policía Local les compren unas gafas (no progresivas, sino progresistas) para contar el personal como Dios manda y como les enseñaron en el colegio, y no como al equipo de gobierno le interese. Más adelante, por ejemplo, para el día de su santo, si es que continúa en el establecimiento penitenciario, la plataforma podría organizar una procesión, con campanillas y todo, con salida de la iglesia de las Tres Ave Marías, pongo por caso.

Otros flecos siembran de especialidades totaneras los escenarios de la “operación Tótem”, como las teorías del encarcelamiento del alcalde (que parecen de chiste), la valoración de las imputaciones, confundiendo el culo con las cuatro témporas, los comunicados del alcalde (felicitación de navidad, epístola a sus paisanos codeándose con Dios, declaraciones varias, etc.) y casi la más gorda de todas: el intento de querer hacer válido el Plan General de Ordenación Urbana de Totana sin fumigar el catálogo de convenios urbanísticos.

Cuando la historia totémica rebasa ya el mes y medio, saltan otras historias de presunta corrupción urbanística en Los Alcázares, a cargo esta vez de nombres y apellidos del pesoe , mientras la Región de Murcia se está convirtiendo en La Meca de una plaga que, a modo de pulgón, lo está infectando todo. La construcción en su estado más salvaje nos está trayendo sólo un botón de muestra de una enorme charretera que poco a poco se irá desabotonando. Y, una vez más, los del pepé, con su presidente don Ramón Luis a la cabeza, se olvidan de sus declaraciones por la “operación Tótem”, cuando pusieron bonicos a jueces, guardia civil y oposición, mientras ahora, con lo de la Ninette de Los Alcázares, muestran su mejor cinismo (aquí se superan constantemente) y argumentan todo lo contrario.

Mientras comprobamos lo que nuestros políticos son capaces de hacer jugando con el futuro de nuestro pueblo, poniendo la alfombra a personas y grupos que sólo buscan la viruta rápida, cepillando lo que haya que cepillar, para sentenciar el equilibrio económico-social de Totana, asistimos al rezo de un rosario de desatinos que están conformando unas páginas nada brillantes de la historia moderna de nuestro pueblo, especialmente por la desconsideración que está recibiendo la Justicia y por la falta de sentido común de algunos cientos de mis paisanos. ¿O son miles? Bueno, que los cuente la Policía Local.


Totana o el esperpento

  Ginés Rosa

  Desde que se destapó el frasco de las esencias urbanísticas con sabor a corruptela en Totana, nos encontramos con un alcalde encarcelado y poco menos que propuesto para subir a los altares o acreedor a un monumento ecuestre en su Paretón natal, promovido por sus enardecidos seguidores, por obra y gracia de los “favores” políticos que se le atribuyen, y que la justicia denomina “delitos”, dentro del pintoresco análisis de la situación por parte de sus fans .

  Y, ¡cómo no!, un ex alcalde y actual diputado en huelga de sillón que no renuncia ni a la viruta ni a su acta de diputado, experto en historias de ladrillos y convenios urbanísticos a la carta, hoy escaqueado de la Asamblea Regional , añorando quizás sus buenos tiempos de baranda de Totana con aquellos gloriosos días de paellas y roscones en la Balsa Vieja , el gran comedor de campaña del pepé, que tan buenos resultados le viene dando.

Rozando el mes y medio de enseñar las vergüenzas políticas el equipo de gobierno de nuestro Ayuntamiento, aquí no sólo no ha dimitido nadie sino que el alcalde, desde la trena, en plena fase Sangonera y haciendo símiles con la misma divinidad en una epístola que es una auténtica perla de la literatura carcelaria, ha dicho que desea seguir en el sillón.

  Pero los suyos, en el pueblo, no le van a la zaga y se trasladan a Murcia llevando bajo el brazo el “impecable”, ”limpio” y “ejemplar” Plan General de Ordenación Urbana de Totana, que sólo tiene unas 3.000 alegaciones 3.000 y una plataforma, ahora callada para no liar más la cosa, prudente que es el personal. Que vayan tomando nota los alborotadores e impresentables del pepé totanero, sección desbocada, especialistas en desórdenes públicos y ataques a la autoridad. Sencillamente, los que fueren, ni uno más.

  Pero en el ayuntamiento falta viruta y el alcalde en funciones y el portavoz del grupo se van a la capital en busca de árnica ante una situación económica insostenible que va camino de la quiebra. He aquí una acción propia de un grupo político con un peregrino sentido de la democracia y el consenso. Como si aquí no hubiera pasado nada, los susodichos quieren colar el PGOU, absolutamente bajo sospecha, contestado, criticado, cuestionado en sus grandes líneas y en sus ansias urbanísticas, cuyo resultado ya vamos viendo con el primer botón de muestra (y si esta es la muestra, ¡cómo será el paquete!), mientras el alcalde se dedica en la cárcel a mostrar su inquebrantable vocación de alcalde, ante el estupor de los ciudadanos con los cables en su sitio, esto es, sin cruzar. Esto lo podemos adjetivar como surrealista, esperpéntico, peripatético (no aristotélico) y políticamente descabellado

  Y en Murcia, ¿qué pasa mientras tanto? Pues, mientras tanto, en Murcia pasa que el señor presidente, don Ramón Luis, no cesa de resbalar y de desdecirse. En un principio –dijo muy solemne- cualquier imputado (vamos, cualquier chorizada de uno de los suyos) sería castigada con junco y caña verde. Después, a la vista de que el chorizo era de notables dimensiones, nos dice que con sólo 8 imputaciones de delito 8, “no se tomarán medidas hasta que se conozca la sentencia”. Y, finalmente, cuando el periodo de encarcelamiento rebasa el mes y el asunto se pone bastante feo, el señor presidente nos dice que “el alcalde no ha metido la mano”, así que ya le pueden imputar los jueces. Aquí no pasa nada y si te he visto no me acuerdo.

  Por no irnos a otras latitudes ( La Zerrichera , Torre Pacheco…) donde su partido y el urbanismo ladrillero salvaje están a partir un piñón, el señor Valcárcel, secundado por el jefe de filas de Murcia y alcalde, se dedican a hablar del contubernio de los socialistas con los jueces antes de reconocer que algo huele a podrido en torno a sus siglas con estos pelotazos y negocios urbanísticos donde mi pueblo, ¡qué alegría, madre!, está apareciendo por todos los papeles, ondas y pantallas nacionales, a pesar de la rocambolesca plataforma por el buen nombre de Totana, que, paradójicamente, tendría que protegernos de la fama de otros nombres pero con apellidos. Lo dicho: un esperpento lo de mi pueblo.

  Otros artículos de opinión de Ginés Rosa:

Desde Sangonera con amor

El verbo dimitir

 

Totana: la censura acalla a Ginés Rosa
"Muy sencillo: con mesa y mantel, cordialidad y amistad de por medio, se me comunica que la línea crítica de mis artículos está rebasando ciertos límites y se enfrenta, por otro lado y principalmente, con los que manejan la guita del ladrillo especulativo y su posible peso publicitario, amén de otros desacuerdos, "y en esta línea no podemos seguir, Ginés, porque yo estoy por medio y me llevo todos los palos", dicho así, palabra más palabra menos, por mi amigo Celestino Canovas, director del periódico".
25/08/07.Ver más

 

 

 

 

 

 

 

 

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