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SUPERÁNDOSE AÑO TRAS AÑO, CULMINA LA “V MUESTRA DE TEATRO EDMUNDO CHACHOUR.
Con la organización de Manoli Sevilla, representaciones teatrales y otras actividades paralelas durante la semana han rememorado y reivindicado la labor pedagógica del teatro, según la entendiera aquel teatrero argentino que desarrolló su labor en Murcia.
Diego Jiménez/ Murcia.
Desde el sábado, 4 de noviembre, y a lo largo de toda la semana, el Auditorio y Centro de Artes Escénicas de Beniaján ha sido el marco en donde se han representado “Recuperar la luz/ Vaciar la herida”, del Teatro Atroz, bajo la dirección de Luisma Soriano ; “El ritmo del tiempo”, del grupo Percuseve, ganadores del Certamen Creajoven 2006, y “El diablo enamorado”, de Factoría de creación (Alicante).
El martes, CEIP ‘Los Álamos' acogió las representaciones infantiles de “La flauta mágica” y “Estudio en blanco y negro”, obras puestas en escena por el Teatro de la Infancia y Juventud Edmundo Chacour. Mientras que el ciclo de obras de Beniaján continuó la noche del jueves con “Historia de Anita y la Luna”, del Teatro Silfo, cerrando el viernes día 9 el Teatro del Temple de Zaragoza, con “Sonetos de Amor y otros delirios”, bajo dirección de Carlos Martín .
El miércoles, 8 de noviembre, en el contexto de los actos que, durante todo el año, se vienen celebrando por el 75 aniversario de la proclamación de la II República y el 70 aniversario de la Guerra Civil Española, “Homenaje a los treces rosas”, obra de elaboración colectiva y dirigida por Manoli Sevilla , impactó a las personas que acudieron al Auditorio de Beniaján. Con textos poéticos, música, imágenes y, sobre todo, una notabilísima fuerza dramático-expresiva, cerca de una veintena de actores representaron sobre el escenario el cruel destino de trece chicas, siete de ellas menores de edad, que murieron fusiladas en la madrugada del 5 de agosto de 1939 en las tapias del cementerio del Este, en Madrid. La obra refleja fielmente el ambiente de la brutal represión, el odio y la revancha de los vencedores de aquella guerra fratricida, y denuncia el triste destino de aquellas jóvenes mujeres idealistas, elegidas al azar para ser conducidas al pelotón de fusilamiento mientras un general deshojaba un ramo de trece rosas. Una de ellas, Julia Conesa , dejó escrito: “Que mi nombre no se borre en la historia”. Por ello, esta sencilla, pero dramática y notable, representación teatral, al decir de sus entusiastas actores que la hacen posible, quiere “rendir homenaje a estas mujeres que lucharon por los ideales de justicia, igualdad y libertad, como mejor forma de evitar el olvido”. Una sonora ovación del escaso, pero emotivo, público asistente puso fin a esta representación.
Actividades paralelas de la Muestra
El ciclo de teatro ha contado, durante la semana, con actividades paralelas, como un Curso de entrenamiento de actores y actrices , bajo el título “El teatro épico de Brecht”, impartido por Osvaldo Chazarreta , director del Grupo de teatro Oculto de Buenos Aires, Argentina, desarrollado el pasado sábado 4 de noviembre; la Charla coloquio La semiótica del teatro, que contó como ponentes a Francisco Torres Monreal , Catedrático de Filología Francesa de la Universidad de Murcia y dramaturgo, y Osvaldo Chazarreta , director del grupo de teatro Oculto de Buenos Aires, y la Mesa redonda, La literatura y el teatro en la II República española, que bajo la moderación de Francisco Torres Monreal , tuvo como ponentes a Pedro Marset Campos , Catedrático de Historia de la Medicina de la Universidad de Murcia; José Cantabella , escritor, y el también escritor Harry Marcus . Dicha mesa tuvo lugar el pasado martes, día 7, en el Aula Mariano Baquero de la Facultad de Letras de La Merced, y en ella se pasó revista, tanto por los ponentes como por el público asistente, a la literatura y al teatro durante la II República, resaltando el gran vacío literario que originó el final de la guerra civil, con el exilio exterior e interior, lo que ha repercutido para que tanto la narrativa como la poesía y el teatro perdieran, en los aciagos años de la posguerra, aquella prolífica generación que se desarrolló al calor de la notable labor de difusión cultural que propició la II República.
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