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¿ Qué es lo que pasó entre Ecuador y Colombia ?
Por: Walter Roberto Crespo *
* Walter Crespo es Presidente de la H. Cámara de Obispos Anglicanos del Ecuador, ICAE, y Obispo Anglicano de Archidona (en cuya jurisdicción fue asesinado el Comandante Raúl Reyes). Es Doctor en Derecho Internacional, y residente en el distrito de Ficoa, ciudad de Ambato, Ecuador. Escrito originalmente difundido el 11-mar-2008.
Antecedentes
Las relaciones entre estos países, necesariamente debe entenderse a la luz de la historia. Ambas naciones formaron parte del Virreinato de la Nueva Granada , aunque Ecuador también lo fue del Virreinato de Lima. Luego de la campaña independentista contra España, integraron la República de la Gran Colombia (Ecuador por espacio de 8 años, a partir de junio 1822). Esta había sido fundada por el caraqueño General Simón Trinidad Bolívar y Palacios. De manera algo irónica se decía entonces que esta república tenía en Caracas un cuartel, en Santafé una universidad, y en Quito un convento .
Cuando en 1830 se disuelve la Gran Colombia , sus diferentes distritos dieron lugar a las repúblicas inter dependientes de Venezuela, Ecuador, Colombia y Panamá (a principios del siglo XX). En cada una se sucedieron regímenes de diferente tendencia y de variado como discutible origen. El Ecuador, desde finales del siglo XIX experimentó una serie de gobiernos radicales, productos de la Revolución Alfarista , que estableció estos parámetros para la administración gubernamental: laico en lo educativo, liberal en lo político, y masónico en lo filosófico (que con bemoles duró hasta 1942). Por su lado, Colombia jamás conoció transformación alguna de tipo revolucionario, ni de naturaleza radical. Esto marca la primera grande diferencia entre estas naciones.
Debido a la indiscutida hegemonía del catolicismo romano en ambos márgenes de los ríos Mira y San Miguel, tanto Bogotá como Quito estuvieron sometidas al Estado del Vaticano por Concordatos de diferente duración: Ecuador hasta 1896 y Colombia hasta 1991. El Ecuador impuso constitucionalmente la separación Iglesia/Estado; repudió la figura de una religión oficial; expulsó al clero extranjero recalcitrante; confiscó tierras ociosas a los frailes; suprimió monasterios inútiles, primicias imaginarias e impuestos religiosos; redujo al mínimo las fiestas de santería y otras supercherías; suprimió obligaciones draconianas a campesinos y priostes endeudados con el clero; proclamó la libertad de cultos; estableció el registro civil; consagró el matrimonio civil y el divorcio; y en lo educativo estableció programas oficiales de enseñanza pública con total independencia del catolicismo.
Colombia en cambio recién en su Constitución de 1991 alcanza logros ciudadanos como desconsiderar al romanismo como religión oficial , aunque como consuelo le compensa con desmedidos privilegios legales y abultadas canonjías financieras. Entonces establece el matrimonio civil y el divorcio, y autoriza en vísperas del siglo XXI la personería jurídica de otras iglesias minoritarias alternativas. Todo lo cual prefigura una segunda marcada diferencia entre ambas sociedades nacionales.
Cuestiones más recientes en Colombia
Desde su independencia de España, Colombia ha estado sometida a un grupo minoritario aunque poderoso de poder, ligado por negocios y por vínculos de sangre o afecto. El Padre Camilo Torres, en 1964, denominaba a ese grupúsculo las 27 familias , que se turnaban plácidamente en el ejercicio político, militar, bancario y eclesiástico.
A fin de perpetuarse en el poder, agentes pro-conservadores asesinaron en 1948 al abogado Jorge Eliécer Gaitán, cautivante orador y candidato presidencial por el opositor Partido Liberal. Su muerte desató la explosión social llamada el Bogotazo , y a continuación el periodo de putrefacción moral que eufemísticamente se conoce como la violencia . Miles y miles de campesinos, y dirigentes citadinos (de oposición, naturalmente), fueron impunemente masacrados por el Ejército mercenario del Estado Colombiano, y por bandas incontroladas que respondían a caciques liberales o conservadores, según el caso. Monseñor Builes Uribe, Obispo en Río Negro, Antioquia, llegó al desparpajo de bendecir el estado de cosas proclamando desde el púlpito que matar liberales no es pecado !!.
Para contener esta salvaje vorágine los mandamases militares, expulsan a los godos del Gobierno e instalan al General Gustavo Rojas Pinilla en el Palacio de Nariño. Esta dicta-blanda fue derrocada en 1956 por una sui géneris coalición liberal-conservadora. Los enojados compadres decidieron turnarse en las ubres del poder y disfrutar a sus anchas del botín presupuestario y burocrático. A esta perversión de la democracia apodaron el Frente Nacional, cuya esencia era alternarse en el ejecutivo cada 4 años, y repartirse 50/50 todos los cargos y sueldos de la administración pública. ¿Había alguna diferencia ideológica entre liberales y conservadores, o la hay hoy? Sardónicamente también el pueblo, en su ancestral sabiduría, decía: los unos van a misa de nueve y los otros a misa de once .
Terminada la confrontación entre liberales y conservadores, volcaron la violencia del régimen contra la disidencia de origen popular. Otros miles de colombianos comunes y silvestres se inscriben con sangre en el listado interminable de víctimas de la violencia de nuevo cuño pero de sempiterno beneficiario. Los socios políticos en la burocracia, la Policía en las calles, el Ejército en el agro, todos cumpliendo con ferocidad el papel represivo. En defensa propia, en 1964, campesinos, obreros y marginados se levantan en armas, organizando brigadas inspiradas por el marxismo leninismo. Un humilde dirigente campesino, Pedro Antonio Marín --con otros-- funda la República de Marquetalia en zonas rurales liberadas del control centralista. Este utópico experimento social es liquidado por el Ejército asesino a plomo y masacres escalonadas. Sin lugar para la discrepancia democrática, los dirigentes populares pasan a la clandestinidad y fundan las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Marín asume como Comandante en Jefe, y adopta el seudónimo de Manuel Marulanda Vélez , en homenaje a un joven dirigente obrero martirizado.
Ese mismo año, el Padre Jorge Camilo Torres Restrepo, reúne a la oposición en el Frente Unido, aglutinando sectores demócrata cristianos, social demócratas, socialistas, comunistas, independientes, y religiosos de la teología de liberación en un solo movimiento opositor. En un país donde ni se practicaba ni se toleraba el choque tesis/antítesis, el sacerdote fue desacreditado por la prensa servil, perseguido y calumniado por la clase dominante. A fines de 1965, intentó hacerse anglicano antes de colgar definitivamente la sotana. Acto seguido se incorpora al guerrillero Ejército de Liberación Nacional, ELN, siendo asesinado en febrero 1966 por el Ejército mercenario. Su cadáver violentado, mutilado y luego desaparecido, fue exhibido como trofeo de guerra por los sátrapas amaestrados en la Escuela de las Américas, en la Zona del Canal de Panamá.
Algunos años después el sacerdote español, Padre Manuel Pérez, que originalmente había ingresado a Colombia con visa de misionero, asume hasta su muerte, como Comandante en Jefe del ELN. Durante su liderazgo se dan las primeras negociaciones para un probable acuerdo político con el Estado, por medio del cura alemán Padre Emile Lawrenz Stehle, quien con el tiempo llegaría a convertirse en Obispo católico en el Ecuador, concretamente en la populosa provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas.
El 19-abr-1970 se celebran elecciones presidenciales muy reñidas. En España se publica al día siguiente, en amplios titulares, el triunfo en urnas del depuesto General Rojas Pinilla, cuya plataforma de gobierno era más popular que la propuesta liberal-conservadora. De pronto, misteriosamente se silencian los tribunales electorales, y en 24 horas el resultado da un vuelco diametral proclamando la victoria del candidato oficialista Misael Pastrana Borrero. La Alianza Popular Nacional, ANAPO, dirigida por la hija del anciano general, doña María Eugenia Rojas de Moreno Díaz lanza una campaña de reivindicación política, mientras centenares de sus jóvenes militantes pasan a la clandestinidad para crear un nuevo frente insurgente, bautizado como Movimiento M-19.
Para entonces surge el Ejército Popular de Liberación, EPL (de corte trotskista), en tanto que los indígenas forman la Columna guerrillera Quintín Lame. Ambas agrupaciones fueron siempre minoritarias y de escaso sostén ideológico. Paralelamente por sus atrocidades y extrema crueldad hacen carta de presentación social dos rentables expresiones del poder dominante: el narcotráfico y su hijo putativo, el paramilitarismo. De estas sacrosantas aficiones fue incesantemente acusado en el Departamento de Antioquia, el progenitor paisa de alias Alvaro Uribe .
Por este medio, deseo consignar mi más severa crítica a los compañeros de las FARC/EP respecto de su controversial práctica de cerrar iglesias evangélicas y hostigar a sus pastores en territorios bajo su control político. Bajo el superado argumento de que el protestantismo es punta de lanza de la penetración yanqui se han cometido verdaderas injusticias que contradicen su naturaleza revolucionaria. Esta incongruencia fortalece exclusivamente la hegemonía del romanismo, secular gestor de la intolerancia a cualquier cambio social en la historia de la humanidad.
A fines de los ochenta se reestructura el M-19, se minimiza la acción militar del EPL y se disuelve el Quintín Lame. Varios desmovilizados se presentan como candidatos y ganan elecciones seccionales. Se convierten en gobernadores, legisladores, ediles. En esta circunstancia, el PC crea el frente electoral Unión Patriótica, UP, integrado por cuadros de las FARC, quienes desenmascaran las verdaderas intenciones del sistema político colombiano: incapaz de convivir en democracia, la clase dominante asesina metódicamente a más de cinco mil dirigentes, militantes y oficiales electos de la UP , victimados por agentes criminales y represivos al servicio de la omnipresente oligarquía colombiana. Obviamente con este antecedente, las FARC/EP no van a repetir el mismo error que es deponer las armas, sumarse al proceso electoralista de la democracia burguesa y no exigir claras garantías de juego limpio. No volverán a ser carne de cañón.
Panorama paralelo en el Ecuador
De 1947 a 1963, el Ecuador vivió una etapa constitucional sin mayores sobresaltos. Cada cuatro años se cambió al inquilino de Carondelet. En 1961 el Presidente José Velasco fue cesado por el Congreso en su fallida intentona de asumir la dictadura. Fue reemplazado por su Vicepresidente, Carlos Julio Arosemena, notable abogado porteño, a quien trasladaron de prisión a Palacio. Por encabezar un gobierno progresista, demasiado pro-comunista , en 1963 fue derrocado por un coup d`Etat militar, financiado por la tenebrosa Central de Inteligencia Americana, CIA, según denuncia de uno de sus ex agentes, el norteamericano Philip Agee. Los milicos desatan entonces una intensa y sostenida campaña anti comunista, y en 1964 desbaratan la única expresión de insurgencia bautizada ampulosamente como Guerrilla del Toachi . Integrada por universitarios imberbes, repletos de idealismo como de entusiasmo pero cortos de recursos militares, sin disparar un solo tiro terminan en los penales del país, para ser liberados subrepticiamente años después, a cambio de coimas y corruptelas. Ya siendo inútil a los planes de guerra fría del Imperio, la infame Junta de Castro Jijón es desbandada sin pena ni gloria en un conciliábulo de políticos tradicionales que no consultó jamás al pueblo llano.
En el ejecutivo desfilan Yerovi Indaburu, Arosemena Gómez, y en 1968 vuelve a sus andanzas el inefable Velasco Ibarra. En 1970 logra sus ambiciones de poder total, clausurando al Congreso, mandando al exilio a los senadores, clausurando universidades y centrales sindicales, persiguiendo a sus opositores, y asesinando a estudiantes y dirigentes obreros. Entre sus últimos ministros destacan Jorge Acosta Velasco, de Defensa Nacional (ligado al poderosísimo Banco del Pichincha); y Hugo Larrea Benalcázar, de Gobierno y Cultos (padre del actual Ministro de Seguridad Interna y Externa, Gustavo Larrea Cabrera). En febrero 1972 las FF.AA. expulsan del poder a Velasco y lo exilan a Panamá. Designan como Presidente al General Guillermo Rodríguez Lara. Producen una plataforma de gobierno de tipo nacionalista-revolucionario, cuyos objetivos coinciden con aquellos del General Juan Velasco Alvarado en el Perú; afilian al Ecuador a la OPEP , tanto así que el Partido Comunista apoya sus reivindicaciones. De inmediato apoyan el boicot petrolero anti occidente promovido por Libia, Arabia Saudita, Argelia, Venezuela y otros. Al multiplicarse el ingreso al erario nacional, el gobierno militar siembra el petróleo , recreando un sistema de masiva vivienda popular; capacita a jóvenes estudiantes en el extranjero para futuro servicio público; crea una red vial impecable; ensambla flotas; construye aeropuertos y puertos marítimos. También se granjea la animadversión de los EE.UU., por denunciar su política agresiva contra Viet Nam, y por apresar sin miramientos a barcos piratas de bandera gringa que saqueaban nuestra riqueza ictiológica dentro de las 200 millas de mar territorial. El Gobierno militar, a pesar de su compromiso con la historia y su combate a la corrupción administrativa, por desgracia no estaba sostenido por una ideología definida, sino por acuerdos institucionales sujetos a escalafón y antigüedad. Esto terminó por debilitar su impacto entre las grandes mayorías.
Al decaer el fervor revolucionario, los militares remplazan al General Rodríguez por el Almirante Poveda Burbano en calidad de Consejo Supremo de Gobierno. Con la clara consigna de desacelerar el proceso revolucionario y devolver cuanto antes las riendas del Estado a los politicastros de siempre, en 1977 apresan en Chimborazo al controversial Obispo de Riobamba, Leonidas Eduardo Proaño y a otros 30 prelados latinoamericanos que son expulsados sin mayor trámite. Gente de la talla de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador; Monseñor Patrick Flores, Arzobispo de San Antonio, Texas (EE.UU); Padre José Gómez Izquierdo, y un largo listado terminan en las infectas mazmorras de la policía política. Al año siguiente el Consejo desata una masacre en Aztra, donde obreros inocentes son asesinados y desaparecidos. Con esta papa caliente entre manos, el Consejo convoca al apuro a una comisión jurídica de notables leguleyos como Rodrigo Borja, Jaime Roldós, Cesar Verduga, Osvaldo Hurtado y otros de idéntica pelambre. Ellos se convertirán en los políticos de primera línea a partir de 1979, y elaborarán tanto un inconsulto texto constitucional ad hoc como una Ley de partidos políticos que les asegura su propia alternancia en Carondelet. Ambos mamarrachos legales con aprobados vía referéndum, y el Ecuador vuelve a la democracia burguesa, electoralista y papeluchera. A partir de entonces, se suceden en el mando Roldós, Hurtado, Febres Cordero, Borja, Durán Ballén, Bucaram, Arteaga Serrano, Alarcón Rivera, Mahuad Witt, Noboa Bejarano, Gutiérrez Borbúa, Palacio González, y el actual Presidente Rafael Correa Delgado. Todos ellos vencedores en procesos electorales, excepto Fabián Alarcón.
En 1990 se produce un levantamiento indígena que estuvo a punto de tumbar al gobierno social demócrata de Borja Cevallos. En su momento, Febres Cordero, empresario ultraderechista de la costa ecuatoriana adopta una política de violación constante de los DD.HH. con feroz represión anti popular, eliminando a fuego a la guerrilla urbana del Movimiento ¡Alfaro Vive Carajo!. En su momento tres de los supra citados presidentes, son depuestos de su cargo por sendas movilizaciones de masas, que establecen un nuevo rumbo en la manera ecuatoriana de hacer política.
Coincidencias y discrepancias
Como Colombia, Ecuador también ha sido gerenciado políticamente por una minúscula clase privilegiada. A principios del siglo XXI, en ambos casos, los políticos tradicionales han sufrido grave deterioro, dando lugar a alternativas política de nuevo cuño. En Bogotá la oligarquía se parapeta en el Partido de la U, y la oposición en el Polo Democrático. En Quito, los referentes son el PRIAN, como asidero de la clase dominante (hoy tildada de pelucona ); y la izquierda y el progresismo nucleados por Alianza PAIS. Adicionalmente, opciones menores son los social demócratas (PID), marxistas (MPD, PCMLE), socialistas (PF/FA), indigenistas (PK), centristas (RED, PRE) y derechistas puros y maduros (PSP y PSC).
En Colombia por casi 50 años ha existido una oposición armada incapaz de tomarse el poder político. En Ecuador sus embrionarios movimientos insurgentes --irrelevantes al proceso democrático-- fueron diezmados en corto tiempo. En Colombia ha imperado un ambiente de violencia extrema, en tanto que el ecuatoriano ha sido por norma general, un pueblo amante de la paz, los arreglos amigables y aún las componendas. En Ecuador las movilizaciones han echado del poder al menos a tres cuestionables ejecutivos. En Colombia han habido movilizaciones estériles e intrascendentes. En Bogotá la participación electoral, opcional, es mínima, con un 60% de abstencionismo en la última contienda. En Quito la votación es obligatoria y el abstencionismo insignificante. En Colombia casi todos sus presidentes han estado impregnados de sangre, mugre e ilegitimidad. En Ecuador --bien o mal-- los elegidos han representado la voluntad mayoritaria.
En Colombia el régimen ha sido históricamente el promotor, sustentador y financiero de la violencia (en menor medida, los gobiernos de Pastrana y Samper). En el Ecuador, la violencia jamás ha sido institucionalizada. Desde 1958 los sucesivos gobiernos colombianos han sido producto de la decisión electoral de una ínfima minoría (3 millones de un total poblacional de más de 32 millones). En Ecuador sus procesos han sido generalmente aceptables, con la única alegación de fraude esgrimida por Alvaro Noboa al perder la contienda electoral con Jamil Mahuad, a fines del siglo XX. De manera inédita, el gobierno derechista de Uribe y el Gobierno de la Revolución Ciudadana de Correa, alcanzan niveles de aprobación popular, los más altos y sostenidos en América Latina, por encima del 82%.
La última agresión
A las 00h24, del sábado 01-mar-2008, el Recinto Angostura, Parroquia Santa Rosa, Provincia de Sucumbíos en la República del Ecuador, fue bombardeado a mansalva por la aviación militar colombiana. Su objetivo fue provisto por sistemas sofisticados de control aéreo y terrestre por la FOL , o Base militar de los EE.UU. en Manta (Provincia de Manabí, Ecuador), teledirigidos a su gemela Base militar gringa en Tres Esquinas (Putumayo, Colombia). Penetrando más de 10 kilómetros en espacio aéreo ecuatoriano la aviación genocida arrojó 20 bombas cluster (o sea de fragmentación) y metralla indiscriminada en dirección sur/norte. Se estableció un radio de muerte de 6 hectáreas cuadradas, donde sólo lograron sobrevivir tres mujeres, un cerdo y seis gallinas, porque milagrosamente los troncos de árboles que les cayeron encima les protegieron de muerte a bala segura.
Al momento de la cobarde masacre, los residentes en el lugar dormían en sus modestas barracas. No vestían uniforme alguno ni blandían armas. En paños menores y pijamas elementales por cuanto el clima cálido/húmedo de Sucumbíos no permite otros protocolos. En total desventaja, superados en número, con armamento desproporcionado, al amparo de las tinieblas, sin dar voz de alarma e intimar a rendición, los invasores cumplieron con todo el listado de agravantes que como concierto para delinquir define el Derecho Penal Ecuatoriano. Las víctimas no pudieron defenderse de la infame carnicería. Los heridos fueron rematados a pistoletazo alegre a menos de 40 centímetros de distancia. Varios fueron rematados con tiros en los codos y rodillas que son la firma perversa del paramilitarismo colombiano. Doce horas después, los delincuentes huyeron del lugar de los hechos a sus madrigueras al otro lado de la frontera, ante la inminente presencia militar ecuatoriana. Al llegar las FF.AA. de nuestra Patria, hallaron 22 cadáveres que por la extrema inclemencia climática empezaban a descomponerse aceleradamente.
Según la no muy inteligente inteligencia colombiana milico-policial , el sitio era un campamento, base de operaciones y adiestramiento del Frente 48 de las FARC, bajo dirección del Subcomandante General del Ejército del Pueblo, EP, y portavoz internacional de las FARC, camarada Raúl Reyes. Su cadáver --y los de otros cuyo número, nacionalidad y actividad exacta se desconocen-- fue aerotransportado vía helicóptero hasta Santafé para ser exhibido como sangriento trofeo de guerra, por el primitivo Ejército mercenario. Esta barbarie tiene por propósito justificar ante sus patronos, los miles de millones de dólares que Bush les provee para asesinar a su propio pueblo. Es de público conocimiento que la más deleznable ralea colombiana se ha enrolado en las filas del régimen fantoche: en el sistema judicial tan independiente como corrupto existen procesos contra milicos en servicio activo que las apodadas Fuerzas Militares no han podido ni ocultar, ni maquillar, ni disimular: por robos a domicilio, asalto, homicidio, masacre, tortura, violación, extorsión, secuestro, abigeato, destrucción de viviendas, quema de cultivos, robo de vehículos, decapitaciones, desmembraciones, etc. Un interminable etcétera. Su modus operandi es siempre el mismo: autores, cómplices y encubridores se despojan de sus camisas y charreteras, adoptan la personalidad paramilitar , falsifican u ocultan evidencia, pretendiendo que sus delitos queden impunes. En otras oportunidades han cometido sus vilezas vía proxi , por medio de pistorelos a sueldo de las AUC. Tal el caso de nuestro sacerdote, médico y mártir Padre Donaldo Beleño Taborda, ejecutado en Turbaco (Magdalena, Colombia) en abril 1997.
Trece Conclusiones
1. El bombardeo del 01-mar-2008 es la enésima violación militar a territorio soberano ecuatoriano por parte del Ejército mercenario de Colombia. Balbuceando excusas injustificables, el lacayo de los gringos y mandamás colombiano alias Alvaro Uribe , telefoneó ese mismo día al Presidente Rafael Correa, mintiéndole descaradamente acerca de detalles de su operativo criminal. Esto no es sólo una falta ética. Es un delito penado por el Derecho Internacional. Es una grosera afrenta al pueblo ecuatoriano y a su legítimo gobierno. Es un estigma para la nación colombiana a la que nos unen lazos indisolubles de historia común, afecto, amor y cooperación.
2. A la infamia, en diferentes foros alias Uribe y su camarilla, han añadido injuria al desprestigiar al Presidente Correa, a la Asamblea Nacional Constituyente, a autoridades nacionales y a respetables ciudadanos ecuatorianos en un evidente e inútil afán como el gato-- a tapar sus inmundicias con tierra y olvido.
3. Desde inicios de la guerra civil colombiana, el Ecuador ha recibido más de medio millón de colombianos en calidad de desplazados, refugiados y perseguidos, lo cual supone un enorme peso al erario nacional. De manera análoga cerca de cien millones de dólares USA debe invertir anualmente el Ecuador en patrullaje de las descuidadas fronteras del norte, por desinterés, desidia o incapacidad moral de la banda uribista. Debido a las agresiones cíclicas, el Ecuador ha presentado --desde 2006-- 17 notas de protesta ante la Cancillería colombiana, sin que tengan ningún resultado práctico ni positivo.
4. En septiembre 2006, el Recinto Puerto Nuevo, Parroquia Pacayacu, Provincia de Sucumbíos fue bombardeado con morteros que impactaron la Capilla anglicana Divino Redentor, la estación de busetas y viviendas familiares del caserío. Los morteros que provinieron del Ejército mercenario colombiano fueron exhaustivamente analizados por peritos legales, de DD.HH. y personal del Ministerio de RR.EE. del Ecuador; se produjeron heridos, casas destrozadas, familias perjudicadas, la población entera (unas 600 personas) aterrorizada, comisiones de visita/evaluación, disculpas uribistas y
¡cero compensaciones económicas!
5. Han habido muertos del lado ecuatoriano de la amplia frontera por balas colombianas en las provincias de Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos. Amén de la infinidad de epidemias, enfermedades epidérmicas y cancerígenas desatadas por las fumigaciones aéreas colombianas de glifosato y otros químicos pestilentes en contra de la indefensa población agrícola de la zona. Afectadas sus viviendas, propiedades, plantaciones y animales, apenas han sido escuchados, ni compensados por los agresores a lo largo de los años.
6. En el Recinto Angostura se encontraban de visita civiles, estudiantes, técnicos y analistas de varias universidades y politécnicas mexicanas y chilenas. Ellos no cometieron ningún delito, infracción o ilícito en territorio ecuatoriano que mereciera la pena capital (que por demás no existe en la legislación ecuatoriana) que les fue aplicada por los verdugos de alias Uribe . Entre los cadáveres recuperados por las FF.AA. ecuatorianas, al menos cinco corresponden a extranjeros que se habían ingresado legalmente al Ecuador por el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre de Quito, con visa, pasaporte vigente y permiso de 90 días. Ellos fueron delegados a la II Cumbre continental sobre Ideología Bolivariana, que se realizó en febrero con el apoyo oficial de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y la Ilustre Municipalidad. No era una cita clandestina, sino que por el contrario recabó titulares de prensa y TV, y salió en pública manifestación a repudiar a las embajadas de EE.UU. (en la Avenida Patria ), y Colombia (en la Avenida Colón ). Clausurada la Cumbre , algunos de los visitantes se desplazaron a la región selvática para investigaciones académicas y turismo ecológico en la Amazonía. Al ser norma internacional y deber constitucional de la nación anfitriona proteger el libre tránsito y la seguridad de sus ciudadanos y foráneos legalmente admitidos, el Ecuador debe --a mi criterio-- presentar una demanda contra Colombia por crímenes atroces e indiscriminados, ante la Corte Penal Internacional.
7. Los cadáveres de las víctimas del bombardeo colombiano (que no sean identificados, reclamados y expatriados) deben ser sepultados de manera digna en un rincón del hospitalario territorio nacional. La Iglesia Anglicana del Ecuador, con enorme satisfacción está dispuesta a oficiar la ceremonia religiosa de inhumación y de periódica recordación luctuosa.
8. Por cuanto el gobierno de los EE.UU. por medio de su Embajador ante la OEA declaró impúdico e irrestricto apoyo a la agresión colombiana contra nuestra República; y por cuanto la alta tecnología antinarcóticos fue distraída de su cometido exclusivo para respaldar una acción terrorista en su territorio soberano, el Ecuador debe expulsar ipso facto al personal militar extranjero de Manta, expropiar sus instalaciones, y entregarlas de inmediato a la FAE.
9. El Ecuador no debe precipitarse en disponer el retorno de su Embajador a Santafé de Bogotá, mientras no se realice la Reunión de Consulta de Ministros de RR.EE. de la OEA en Washington D.C., el 17-mar-2008; se condene por agresión a Colombia; y se ofrezcan garantías de inviolabilidad al pueblo y gobierno de la República. Por otro lado, por ningún concepto puede readmitirse en territorio patrio a José Carlos Holguín, ex Embajador uribista en el Distrito Metropolitano, declarado persona non grata por el gobierno nacional y expulsado de nuestro país. Ese individuo no es diplomático de carrera sino hijo del ministro de justicia de alias Uribe. Sujeto de cuota política que ni aún como turista puede volver a pisar el Ecuador.
10. A fin de reconstruir la violentada confianza entre ambas capitales e intercambiar embajadores, Colombia deberá saldar absolutamente todos y cada uno de los reclamos pecuniarios pendientes de resolución que han sido planteados contra Bogotá, a nivel oficial o privado, por ciudadanos ecuatorianos o colombianos legalmente residentes en Ecuador. A ésto debe añadirse la pública declaración del gobierno de alias Uribe de no agredir, bajo ninguna circunstancia en lo futuro ni a nuestra ciudadanía ni a nuestro territorio patrio.
11. Por cuanto las sobrevivientes del criminal atentado no han cometido ningún delito de carácter civil o penal en territorio ecuatoriano, ni fueron sorprendidas in fraganti , deben recibir asilo político, o de acuerdo con la Convención de Ginebra, debe ser inducidas a refugio en un tercer país. No se debe continuar con la infame cadena de deportaciones con dedicatoria, según la cual se entregó al Comandante Simón Trinidad y a otros militantes de la insurgencia a las cínicas y descalificadas autoridades del DAS.
12. El Ecuador por medio de los obispos Stehle y Crespo (el primero católico romano y el segundo anglicano) han realizado en el pasado exitosas labores de mediación entre las angustiadas familias de los retenidos, con el Frente 47 de las FARC/EP y con el Bloque José María Córdova. Ellos lograron la liberación de varios rehenes europeos (como el suizo Hans Urlich Lurg y el alemán Axel Stolnack) en 1999 y 2000. Los señores obispos renuevan su voluntad y compromiso de negociar la pronta libertad de la Dra. Ingrid Betancourt Pulecio, y de otros colombianos, para lo cual requieren de expresa aprobación de las partes involucradas.
13. Finalmente, fiel a su vocación pacifista y a su neutralidad activa en el conflicto colombiano, la República del Ecuador debe declarar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia/Ejército del Pueblo, FARC/EP, como fuerza beligerante, con todas las consecuencias que emanan del Derecho Internacional Humanitario. Esto ya lo han hecho los gobiernos de los EE.UU. Mexicanos y de la República Bolivariana de Venezuela.
* Walter Crespo es Presidente de la H. Cámara de Obispos Anglicanos del Ecuador, ICAE, y Obispo Anglicano de Archidona (en cuya jurisdicción fue asesinado el Comandante Raúl Reyes). Es Doctor en Derecho Internacional, y residente en el distrito de Ficoa, ciudad de Ambato, Ecuador. Escrito originalmente difundido el 11-mar-2008.
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