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Desde Sangonera con amor

Ginés Rosa

Está visto que el episodio del alcalde de Totana entre rejas, con la consiguiente pataleta de sus allegados, está logrando la más altas cotas de ridículo, desfachatez, ignorancia cívica y desprecio a las instituciones que nos hemos tropezado en nuestra existencia de ciudadanos tirando a normales y corrientes.

A las sorprendentes manifestaciones de semanas pasadas, en las que el personal incondicional de los que hasta el momento, y de acuerdo con las medidas judiciales, son los únicos que tienen manchada su imagen –no Totana, que no tiene culpa de contar con semejantes políticos- viene haciendo una insólita lectura sobre el encarcelamiento del alcalde, punto de vista que ha hecho que los españoles de ley –afortunadamente, los más y repartidos por todo el país- se hayan quedado sin habla –boquiabiertos y culicerrados, más o menos- ante la valoración que algunos centenares de totaneros (que los tres cuartos de comunicación locales pongan los miles que se les pase por sus primeras páginas) están haciendo sobre los posibles delitos del alcalde y la administración de justicia.

Pero la historia no termina con las camisetas (“Yo también soy Pepe Martínez”), cuyos fondos podrían haberse considerado como ingresos extra-presupuestarios del Ayuntamiento de Totana, tan esquilmado de viruta desde que los convenios urbanísticos están bajo la picota: ni con la concentración navideña ante la cárcel, liturgias civiles y religiosas incluidas y aparte, y las manifestaciones que nos llegan del triste y endeble invento de la plataforma y las de la presidenta en funciones del pepé totanero, que harían saltar el corrector de textos de cualquier sistema informático,

Ahora, el guión se ha trasladado a la actividad municipal desplegada por el alcalde desde su celda o desde el recreo, tanto da. Como si aquí no hubiese pasado nada y todo esto perteneciera al género ciencia-ficción, el alcalde –ese “tigre político”, como le llama su concejal portavoz del grupo municipal popular, seguramente porque debe andar de uñas, no es para menos- no sólo se permite el fino detalle de mandar a sus convecinos de Totana una felicitación navideña con una buena carga nostálgica y sentimientos familiares (totalmente legítimos y comprensibles) todo espolvoreado con el azúcar de su consideración de inocente y lanzando el mensaje –poco navideño éste- de que hay una especie de confabulación y que Dios hará justicia.

Claro, porque los jueces de Murcia, según su partido, se han confabulado con el partido del Gobierno central, amén del candidato a las elecciones por la Región de Murcia, para llevarse por delante a todo este amplio grupo de inocentes del PP., exceptuando al histórico Morales, que ahora, como ya está fuera de la grey popular, pues ni caso (escuchen, si no, a su sucesora interina en la presidencia del partido en Totana). Pero ¡qué buen alcalde era cuando programaba las paellas, los roscones y aperitivos varios en el comedor de campaña del pepé en la plaza de la Balsa Vieja ! Señores del pepé, un poco más de respeto para sus históricos, aunque estén técnicamente en la cárcel.

Ahora acabamos de leer y escuchar que el alcalde, que ya lleva más de un mes en prisión, y cuya estancia no tiene precisamente el carácter de una excursión ni de una broma pesada por parte de los jueces, va a presentar los presupuestos 2008 del Ayuntamiento de Totana. Estamos ante una tomadura de pelo con desprecio a los totaneros y desafío a lo que la Justicia con mayúsculas está investigando y resolviendo, para lo cual, mientras tanto, cree muy conveniente mantener al alcalde entre rejas y mantenerlo bien alejado de los papeles municipales, en evitación de que pudiera deshacerse de ellos.

Pues bien, este ciudadano, como si tal cosa, nos anuncia que va a presentar las cuentas del Ayuntamiento para este año. No se me ocurren menos de una docena de adjetivos, a cual más conveniente, para calificar semejante descaro y desvergüenza política ante la opinión pública. Lo que estos muchachos son capaces de hacer. con su alcalde encarcelado a la cabeza. rebasa todos los extremos de la mínima decencia que deben tener los que han sido elegidos para ostentar cargos públicos.

Me entristece escuchar a algunos concejales del Ayuntamiento de Totana cuando afirman que su alcalde “no ha metido la mano” y que por eso ya es inocente. Hasta ocho delitos se le imputan por los jueces. No quiero pensar en lo que habría pasado si la “operación Tótem” se hubiese acunado en los brazos de la oposición. Ya conocemos de sobra las buenas maneras de los simpatizantes del pepé para mostrar su disconformidad política en la Plaza de la Constitución , apedreamiento de un alcalde incluido. Son únicos para dar clases de democracia. Es curioso, pero siempre están en disposición de llevarlos al Guinness.

Señoras y señores, Totana tiene un alcalde de lo más curioso. Está en la cárcel pero desde allí sigue rigiendo los destinos del pueblo, pese a los 8 delitos 8 que le han endilgado los encargados de endilgar estas cosas. No sé si esto es para echarse a reír o para ponerse a llorar. Yo creo que para las dos cosas. Estemos atentos porque nos llegan insólitos mensajes desde Sangonera para nuestra gobernación, pero eso sí, con amor.


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