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La venganza de la realidad

Este título lo tomo de “Confesiones de una Máscara”. En este libro, su autor Yukio Mishima, nos cuenta una experiencia reveladora, a la que él mismo llama “la primera venganza de la realidad”. Mishima, siendo todavía un niño, se encapricha de una determinada ilustración en la que aparece un caballero del que queda embrujado por su hermosura. Dedica todo su tiempo a contemplar y soñar con este bello muchacho. Luego viene su gran decepción. Su institutriz le dice que aquella imagen, por la que se desvive día y noche, no es la de un muchacho, sino la de una mujer. Dice el mismo Mishima sobre este incidente:

“Me quedé de una pieza. La persona que yo veía

era “el”, resultó ser “ella”. Si aquel hermoso caballero

era una mujer, ¿no quedaba todo reducido a la nada?”

Hoy celebramos la fiesta emblemática del 1 de mayo y al hilo de este desengaño particular de Yukio Mishima acerca de su identidad sexual, yo también me siento traicionado, pero por otra revelación no menos personal que tuve en mi juventud: ¿Qué pasó con aquella imagen sublimada del Movimiento Obrero de la que yo también estuve enamorado de manera exclusiva?

No se trata de hacer retroceder la historia, pero tampoco dejar que el determinismo me lleve por donde no quiero. Si aquel ideal proletario por el que ayer me sentí fascinado, hoy ya no es el agente transformador de la sociedad, ¿no quedará todo reducido a la nada?.

Parece como si la “institutriz” de la cruda realidad me haya ganado la partida. He perdido capacidad de imaginación. Mis utopías quedaron atrapadas en aquella ilustración de papel celofán que me fascinaron de manera tan apasionada. En la piedra del pragmatismo “sacrifiqué” un sueño. Y su sangre hoy, día del Primero de Mayo. me pregunta: “¿eres más libre que antes?”

Juan Serrano

Primero de Mayo del 2006

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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