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Nidia Arrobo Rodas de la FUNDACIÓN PUEBLO INDIO DEL ECUADOR
fpie@fundacionpuebloindio.org
¡GANAMOS!
¡Es el triunfo de la dignidad sobre la chequera, de la inteligencia sobre el capital, de la soberanía sobre la sumisión y el colonialismo!
Muy querid@s tod@s:
¡En realidad estoy, estamos felices! ¡Nuestra alegría es enorme! David, venció a Goliat. Nuestro pueblo, nuestros sufridos pueblos al fin son partícipes de un triunfo masivo y necesario en esta hora en la cual parecía que ya no había ninguna señal de luz, ni de esperanza, frente a nuestro amado Ecuador en el cual la corrupción generalizada, el empobrecimiento creciente, la dependencia al imperio y el quiebre de su institucionalidad nos hacían temer lo peor si ganaba el impresentable.
Las jornadas fueron intensas. Vislumbramos que todos teníamos que luchar codo a codo para asegurar el triunfo de Rafael Correa y así, desde las barriadas, comunidades y asambleas no escatimamos nada para revertir los resultados de la primera vuelta, impedir el fraude en todos los procesos y asegurar la victoria final.
Ayer domingo, luego de una capacitación previa, quienes integramos nuestra Asamblea Popular Parque Italia (creada a raíz de las luchas forajidas) nos dirigimos al recinto electoral en el Colegio Mejía para constituirnos, en defensores de la democracia y del voto popular. Teníamos la evidencia del triunfo, pero era menester asegurarlo: Noboa no pasará, era nuestro lema. A las seis y media de la mañana nos dirigimos al recinto, ya allí recibí un mensaje de Nellyta mi hermana que desde Pucahuaico me decía: “Que Dios te de: ojos de águila, resistencia de galápago y alerta de perro para cuidar la democracia en esta jornada cívica”. Mi respuesta fue: “Me emocionas hasta las lágrimas. Vengo con la armadura de la fe, la coraza de la justicia y mi corazón ardiendo de amor patrio”.
Se instauraron las mesas, cada uno presentamos nuestra credencial como delegados políticos e iniciamos nuestro trabajo. Estuve al frente de tres juntas de votación. Todo el día hubo tensión. Desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde, hora en que se cerraron las votaciones estuvimos en vilo; y más aún cuando se iniciaron los escrutinios. Hubo algunos problemas en el recinto: demandas de los de Noboa para que no exhibamos nuestra credencial (cosa que era totalmente legal); necesidad de “verificar” que los esferos enviados por el Tribunal, no sean de los que se escribe y se borra; encontraron a un par de seguidores de Noboa con papeletas en “blanco” y se los llevaron presos a instancias de nosotros; al final a otro seguidor de Noboa lo apresaron por “capturar” un acta electoral y despedazarla… Cuando cerramos la última junta eran las 6h15. Casi extenuados salimos del Colegio Mejía, con la certeza del triunfo, en nuestras mesas los votos eran entre el 75 y 60% a favor de Correa, y los exit polls ya nos anunciaban el triunfo con un margen de más de 10 puntos!!.
Entonces ¿dónde quedó el cansancio y el hambre? A CELEBRAR. En el trayecto hacia la Avenida Shyris, escuchamos el primer mensaje de Correa “como virtual ganador” y su mensaje fue tan maravilloso que no pude contener las lágrimas: “Ecuatorianos: este triunfo no es mío, es de todos ustedes, es de toda la ciudadanía altiva: para todos ustedes mi mensaje de serenidad, humildad, esperanza y gratitud. Me decía a mis adentros: Veo mi patria que renace entre todos repartida; el sueño de un nuevo Ecuador lo alcanzamos; este triunfo nos ha costado mucho esfuerzo y tenemos que sostenerlo. Nos merecemos la victoria porque somos pueblo digno y soberano. Ya cuando llegamos a la sede del festejo, la alegría crecía. Al encontrarnos con compañeros de luchas y sueños nos llevaban a abrazos interminables, a felicidad compartida, a saborear juntos la victoria de toda una lucha iniciada mucho antes… con algunos podemos hablar de décadas… En medio del canto, del baile, los brindis y de una alegría indescifrable, desde la Red de Asambleas Territoriales de Quito hacíamos corear:
“Ecuador, Ecuador, Ecuador”
“Qué es lo que pide la gente…Asamblea Constituyente”;
“No queremos y no nos da la gana, de ser una colonia norteamericana;
Sí queremos y si nos da la gana, de ser una potencia latinoamericana”;
“Alerta, alerta que camina el sueño de Bolívar por América Latina”;
“Llucchi kai manta, gringos de Manta”;
“No más queso, a las ratas de Congreso”
“Fuera TLC, fuera; fuera base Manta, fuera; fuera Plan Colombia, fuera!”
Y al ritmo de la canción:
“No queremos ser, lo que un rico quiera,
Pueblo de mendigos y una hacienda bananera”, gozábamos.
Hasta la media noche, cantamos, vitoreamos, festejamos; con tres compañeros nos retiramos antes de que llegue Rafael a dar su mensaje de agradecimiento al pueblo de Quito, porque nuestro cansancio nos vencía.
El triunfo es abrumador. Datos oficiales parciales a primera hora de esta mañana (lunes 27 de Nov.) nos decían que Correa obtuvo el 68.48% y Noboa el 31,52%. Claro que son resultados parciales pero una diferencia de más de un millón de votos nos dan la garantía de un triunfo espectacular. La prensa, aún la más conservadora dice en su editorial “Triunfo legítimo y respetable”
ALGUNAS REFLEXIONES:
Noboa ha sido una vez más derrotado por nuestro pueblo altivo, noble y consiente. Que maravilla constatar que el dinero no manda en el mundo; y que no lo es todo; que a pesar del hambre, nuestro pueblo tiene dignidad y no es pordiosero, ni servil, y no cedió ante las migajas tiradas desde la camioneta, ni ante la compra de conciencias ni ante las ofertas populistas. En las elecciones finales de 1998 Mahuad obtuvo el 51% (2.242.279) y Noboa el 49% (2.140.886); En la segunda vuelta del 2002: Gutiérrez obtuvo el 54.79% (2.803.433) y Noboa el 45,21% (2.312.824). Ahora la diferencia es mucho mayor.
El triunfo de Rafael Correa es el triunfo de la gran mayoría de ecuatorianas y ecuatorianos altivos, valientes, anónimos, que voto a voto, minuto a minuto, con recursos propios, dando el tiempo de descanso, bienes y persona, soñamos en nuestra patria nueva, digna y soberana; un patria en la que interculturalidad venza al racismo y sea parte vital de nuestra cotidianidad; donde se respeten y garanticen todos los derechos históricos de los pueblos indígenas; donde reine la justicia; y no falte el trabajo, la educación, la vivienda digna, la atención a la salud. Una patria que defienda sus recursos, el medio ambiente y a nuestra pachamama; una patria en la que todos, absolutamente todos tengamos “vida y vida en abundancia”!
Es hora de cerrar filas frente al nuevo gobierno que alberga nuestras más grandes esperanzas. No sólo de Rafael Correa dependerá que su plan de gobierno se concrete. Somos conscientes de que los desafíos que enfrenta son enormes: la partidocracia corrupta; la oligarquía mezquina; las transnacionales voraces; el imperialismo implacable. Por eso mismo sólo la unidad orgánica, consciente y crítica nos llevará al éxito.
En esta hora, es honroso y alentador contar con una América Latina en proceso de cambio y de liberación. Alineados con quienes Bush llama “El Eje del Mal”: Cuba, Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia, Uruguay… y de pronto Chile… lograremos construir LA PATRIA GRANDE que hace más de 500 años nos fue arrebatada.
Y gracias a todos quienes con nosotros se congratulan y nos apoyan.
Con toda fe y esperanza, un abrazo fraternal,
Nidia Arrobo Rodas
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