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CRÍMENES DE GUERRA SIONISTAS: RESPUESTAS INSUFICIENTES

  Si desean hacerse una idea de lo que mueve a EEUU y a su estado satélite en Oriente Próximo, Israel, a ejercer las brutales guerras de agresión que protagonizan, les recomiendo la lectura del libro ‘ Ambiciones Imperiales, el mundo después del 11-S ', de Noam Chomsky. En él, y en alusión al segundo punto de la doctrina Bush sobre la seguridad, Chomsky nos ilustra con esta cruel sentencia contenida en la misma: “Quienes ofrezcan cobijo a terroristas son culpables también de terrorismo”. Israel, con los ataques a Gaza y Líbano de estos días, está aplicando al pie de la letra la respuesta a tales recomendaciones de la extrema derecha que gobierna en EE UU.

A través de la prensa, internet y las asociaciones de solidaridad con la causa palestina, me llegan informaciones de que Israel lleva semanas atacando Gaza con misiles y bombas sónicas para aterrorizar a la población. Los muertos se cuentan por decenas. G ran parte de Gaza estaba ya desprovista de electricidad cuando un F-16 israelí bombardeó la última planta eléctrica en Khan Younes. Situación a la que se añade la ausencia de agua potable, la destrucción de los almacenes de comida, la acumulación de basura, las epidemias…Además la entrada de ayuda está bloqueada. No hay fuel, con lo que los hospitales no disponen de electricidad. En Gaza y en el Líbano lo peor está por venir. El hecho de que ya no haya corriente eléctrica implica por ejemplo que no funcionan las incubadoras y los servicios de urgencias de cuidados intensivos. Así que los médicos contemplan, inermes, la muerte de las personas, o bien practican la eutanasia.
En el Líbano, puentes, carreteras, la autopista internacional que va de Beirut a Damasco (128 km.), el aeropuerto, depósitos de petróleo, las estaciones de energía eléctrica han sido deliberadamente destruidos y los puertos marítimos bloqueados.
El viernes 13 de julio se calculaba que unas 15.000 personas habían cruzado la frontera del Líbano con Siria. Se habían bombardeado gasolineras, cuarteles de policía, hospitales ... El primer ministro de Israel, Ehud Olmert ha dicho, refiriéndose a los dos soldados secuestrados por Hezbollah: "El gobierno libanés es responsable. Líbano va a pagar el precio, van a pagar un alto y doloroso precio". Esta afirmación implica que toda la población es responsable. Esta excusa, reproducida por otros políticos de muchos países y en los medios, es una nauseabunda mentira. Esto, quiérase ver así o no, es un crimen de guerra. Según Chomsky , Occidente ha aplicado distintas varas de medir para enjuiciar nuestras responsabilidades. Cuando en Nuremberg se juzgaban los crímenes de guerra nazis, hábilmente quedaron al margen los crueles bombardeos aliados sobre las poblaciones civiles de Tokio y Dresde, que causaron miles de víctimas civiles. Más recientemente, y por presiones de EEUU, la Corte Penal Internacional se vio imposibilitada de juzgar los bombardeos de la OTAN sobre la población civil de Belgrado. Y estos días EEUU ha vetado, una vez más, una resolución de condena de la ONU a la invasión israelí del Líbano. El desprecio de EE UU e Israel hacia esta institución se concretó, hace unos días, en el asesinato de cuatro observadores internacionales en la zona en conflicto. Pero, afortunadamente, la ONU se hace ver. Dos de sus agencias dependientes, la OMS y UINICEF, han elevado la voz de alarma, expresando su gran preocupación por las bajas civiles y los riesgos para la salud ocasionados por la escalada de violencia en Líbano e Israel. Por medio de la Coordinadora Regional de ONG, me llega un comunicado de ambos organismos que, por su interés, reproduzco literalmente:

 “ La situación es alarmante y catastrófica. Ya hay cerca de medios millón de desplazados. La situación es extrema” , ha declarado el Representante de UNICEF en Líbano, Roberto Laurenti. Las bajas civiles incluyen docenas de niños y niñas, con un gran número de heridos. El impacto psicológico es grave. La población, y también los niños y las niñas, están siendo testigos de la muerte o el daño a sus seres queridos y de la destrucción de sus hogares y comunidades. Sólo en Líbano, más de 200 personas han muerto y más de 550 han resultado heridas. Además, las cifras hablan de cientos de miles de personas desplazadas internamente, y más de 30.000 que intentan buscar refugio en las escuelas y jardines públicos dentro y fuera de Beirut.  

 El envío de suministros médicos y ambulancias a las áreas afectadas está seriamente restringido. El acceso de la ayuda humanitaria es crucial para evitar muertes y sufrimiento innecesarios.  La protección de los civiles durante el  conflicto es una obligación según el Derecho Internacional Humanitario.  El acceso a los servicios de salud de los heridos, sobre todo aquellos que necesitan atención por tratarse de una situación crónica, y de las mujeres embarazadas es clave para prevenir más muertes civiles en esta crisis.

  La OMS y UNICEF están trabajando con los aliados en Líbano para salvar vidas, proteger a los civiles, y apoyar los servicios básicos de salud, agua y saneamiento, educación y asistencia psicológica y social. Las agencias de Naciones Unidas, en coordinación con el Ministerio de Salud, están proporcionando medicamentos de emergencia y suministros básicos. Esto incluye medicinas necesarias para enfermedades crónicas, como enfermedades cardiovasculares y diabetes, que tienen una alta  incidencia en Líbano. Además, las agencias de Naciones Unidas están proporcionando pastillas de cloro para garantizar  agua potable y prevenir enfermedades ocasionadas por la falta o mal uso del agua. Asimismo las agencias están trabajando para garantizar la distribución de paquetes nutricionales reforzados, micronutrientes y sales de rehidratación oral para garantizar una correcta asistencia médica a madres e hijos. La OMS está llevando a cabo una evaluación de las condiciones sanitarias, junto con las autoridades nacionales, para identificar las necesidades sanitarias más urgentes. UNICEF, por su parte, está apoyando la distribución de generadores en las instalaciones sanitarias clave a lo largo del sur de país, así como reservas de combustible suficientes para que las instalaciones sanitarias puedan seguir funcionando.

Además, UNICEF y la OMS forman parte del llamamiento de Naciones Unidas que será lanzado la próxima semana e incluye la necesidad de fondos para los tres próximos meses, que, en el caso de UNICEF, se concreta en: suministro de agua potable e instalaciones sanitarias en las escuelas; suministro de paquetes con material sanitario de emergencia con las medicinas imprescindibles; obtención de equipos lúdicos para distribuir en 50 escuelas, y seguimiento del estado psicológico de los niños y niñas y prestación de apoyo cuando sea necesario. UNICEF trabajará para impedir la separación de los niños y niñas de sus familias y en su  rápida reunificación con sus familias cuando se encuentren separados.  En el caso de la OMS, sus actuaciones se dirigen a realizar evaluaciones sanitarias y hacer seguimiento de las amenazas que existen en materia de salud, con especial énfasis en las áreas y grupos más vulnerables; apoyar al Ministerio de Salud en coordinación con todos los aliados en materia sanitaria; trabajar con el Ministerio de Salud y UNICEF en el reestablecimiento de los servicios de salud pública tales como la inmunización y el fortalecimiento de la vigilancia de enfermedades en la población desplazada; suministrar material sanitario de emergencia, y apoyar los sistemas locales de salud para reducir los riesgos de la población desplazada y garantizar un nivel asistencial adecuado a las necesidades sanitarias”.

La situación, como ven, es de extrema gravedad, por lo que, particularmente, siento una fuerte repugnancia ante tanta mentira, tanta manipulación. Según la tesis de Sami Naïr, en un reciente artículo de El País, los servicios secretos israelíes y la propia CIA alentaron, en su día, el nacimiento de HAMÁS para contrarrestar la acción política de Al Fatah. Hoy son terroristas a los que hay que combatir. Se sabe que se están utilizando armas prohibidas internacionalmente contra el personal civil, algo de lo que no se habla, pero de lo que ya daba cuenta una publicación israelí, Ha´aretz , citada por Chomsky en la obra arriba descrita. Ante todo esto, Europa, no sólo enana ante el potencial militar norteamericano sino cómplice por su participación activa en la OTAN, creada a imagen y semejanza de EEUU, mirando hacia otro lado. Europa, dividida ante la grave crisis y obnubilada por la presencia ‘estelar' de la Secretaria de Estado norteamericana Condelezza Rice -que, en su visita a las zonas de guerra, no ha hecho sino confirmar, aunque veladamente, el apoyo de la diplomacia norteamericana a las tesis del gobierno sionista de Israel-, debería liderar, en el seno de la ONU, un proceso de paz definitivo. Petición que estamos realizando, insistentemente, los movimientos pacifistas en las calles de toda España. Pero, vista la gravedad de la crisis, tanto las actuaciones de las asociaciones humanitarias y organismos de la ONU, como las del movimiento pacifista, se muestran aún, por desgracia, insuficientes.

 

Diego Jiménez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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