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¿Adiós a La Paz? Espere, no se vaya.

“Los especuladores jamás se impacientan” Santiago Segurola. El País, 7 julio 2006

La aprobación en Pleno municipal el pasado Julio del Avance de modificación del PGOU para la futura remodelación de La Paz pone efectivamente en su lugar a quienes preferían bordear este procedimiento legal ineludible, que sólo ahora abrazan como “seguridad jurídica”. Por lo demás, el texto del Avance resulta un ejercicio de cinismo insuperable. No sólo no incorpora la documentación exigida por ley sino que carece de contenidos serios y precisos sobre sus intenciones finales, quizá porque a alguien no le interese dar pistas al respecto.

Precisamente, las elucubraciones sobre un procedimiento por vía urgente para sustituir este paso, con escaso esfuerzo de las autoridades por desmentirlas, han resultado eficaces para hacer creer a los vecinos de La Paz que la premura en firmar los contratos con cierta empresa adelantaría el proceso político-administrativo, haciendo posible el comienzo de obras pregonado para junio pasado sin que ninguna autoridad advirtiera del falaz, pero útil, anuncio. Revisar hemeroteca.

Esta premisa se une a la pretendida exclusividad para determinada empresa y su oferta, según dispone el contrato del promotor; eso sí, bajo firma de los propietarios, como ideó Pilato. (“Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los jefes y al pueblo...” Lc 23,1)

El alcalde de Murcia y el concejal de Urbanismo contribuyen a tan singular escenario al rechazar con extraño ahínco y desde el primer momento, entre otros, el compromiso del Colegio de Arquitectos por aportar al proceso los proyectos presentados al Concurso Internacional de Ideas para la regeneración de La Paz. Faltan a la verdad estos responsables municipales cuando decretan que sólo existe una propuesta sobre la mesa, alegando que los doce proyectos del Colegio llegan tarde. ¿Existen razones confesables (no ya otras) en Urbanismo para negar la participación a los profesionales de su ámbito? Si el Ayuntamiento no ha publicado un plazo para presentar proyectos ¿por qué ha de considerarlo cerrado? ¿Con qué argumentos impone el alcalde qué proyectos llegan a tiempo y cuáles no?

Recordemos: “En relación a la negativa de la Asociación de vecinos de acogerse al proyecto de [ilegible] para someterlo a un Concurso de ideas propuesto por el Colegio de Arquitectos, Berberena aseguró que ‘los vecinos no quieren retrasos ni ingerencias. Les da igual un proyecto u otro. Quieren un proyecto ya. Bastante trabajo tenemos para estar perdiendo el tiempo' . (Fernando Berberena Loperena, La Opinión de Murcia, 10-8-2005, miércoles, p. 5) Teniendo en cuenta que las reivindicaciones vecinales sobre este asunto son históricas, habrá que dilucidar quién ha perdido el tiempo y con qué intención.

Todo ciudadano de pleno derecho merece conocer, comprender y expresar libremente sus opciones de futuro “ con respeto a todas las opiniones que aporten soluciones positivas ajustadas a la realidad ” (Benigno B. La Opinión, 7-12-2005, miércoles, p. 22), pero Cámara prefiere aludir a “sueños” e “ilusiones” de los ciudadanos de La Paz, conceptos ajenos a la legislación (“ante Dios y ante la Historia”) porque su equipo de gobierno carece de planificación para ellos. Un dato: los escasos compromisos firmados o promesas del señor Cámara para rehabilitar el barrio mediante iniciativa pública (BORM 12-03-01, URBAN y otros) han quedado en el olvido. Sólo cuando el negocio privado anda a la cabeza aparece su apoyo “contundente” a un proyecto que “no le cuesta nada a la Administración”. Estos vecinos salen gratis, vamos. Para pensar.

A día de hoy, la desorientación cunde entre los vecinos de La Paz, cansados de incógnitas tras lo que parecía un paseo por el Danubio. Nadie les ha explicado lo costoso y lento de un proceso como el que se les presenta porque no vende bien.

Al margen: Adiós a La Paz, ha intentado sentenciar alguien en letra impresa. Y es que algunas primeras plumas de esta Región, no careciendo de datos pertinentes sobre el tema, prefieren eludirlo con el viejo ardid de interpelar a otros. Pero en España sólo Umbral sabe escribir artículos por encargo. Mientras, el trabajo de Javier Peña convence por sí solo sin necesidad de espectáculos.

JOSÉ IGNACIO TORNEL AGUILAR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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