Hasta la victoria siempre, Guadalupe

Hoy, en Ecuador y en la diáspora, las lágrimas del dolor nutren las flores de la esperanza.
Ha partido la compañera Guadalupe Larriva, legendaria luchadora, socialista radical, cuando estaba en el cénit de su vida. Ha desempeñado nueve días ejemplares como Ministra de Defensa del Ecuador, y tenía proyectado casarse en febrero, tras nueve años de viudedad. Su hija Claudia, de apenas 17 años y otros 5 compatriotas militares fallecieron con ella en un accidente por aclarar.
Numerosas banderas rojas, algunas con la figura del Che Guevara, y muchos pañuelos blancos, acompañaron los féretros de madre e hija, que presidieron el enorme cortejo fúnebre por las calles de Cuenca, cuyas calles fueron adornadas espontáneamente por algunas vendedoras de flores con pétalos de rosas, al paso de la comitiva.
Rodrigo Ávila, hijo mayor de la Ministra de Defensa Guadalupe Larriva y su hermano Mauricio, quien es Juez Cuarto de lo Civil de Cuenca, encabezaron el recorrido.
'Soy totalmente revolucionaria. Me considero una mujer de la auténtica izquierda, de la extrema izquierda', decía Larriva, una socialista carismática, de verbo fácil y sonrisa a flor de labio.
“Hasta siempre Guadalupe”, ha sido la frase que más se repitió durante el sepelio de Guadalupe y su hija Claudia Ávila, en Cuenca, Ecuador.
Omnipresentes los pañuelos blancos y banderas rojas acompañando los dos féretros.
Los cuerpos de madre e hija permanecieron la noche anterior en el teatro Carlos Cueva Tamariz. Varias delegaciones de estudiantes secundarios visitaron el sitio para rendirles homenaje.
Al finalizar un homenaje póstumo y la misa campal dedicada a la Ministra de Defensa, en el Colegio Militar Eloy Alfaro de Quito, el Presidente Rafael Correa destacó la sencillez, humildad y pasión por el país de la Ministra y pidió a los ecuatorianos sumar fuerzas para sacar al país adelante, comprometiéndose por la memoria de Guadalupe a seguir en el objetivo de "recuperar la Patria".
"No puedo entender que a tan solo a nueve días de inaugurar un gobierno joven de gente buena, que lo único que queremos es el cambio, se nos lleven a una de las mentes más lúcidas, una de las manos más limpias, uno de los corazones más ardientes por la patria, como lo eran, la mente, las manos y el corazón de la compañera y amiga Guadalupe Larriva", afirmó Correa visiblemente emocionado.
El Jefe de Estado calificó a Guadalupe Larriva como "pasionaria austral consagrada a la defensa de los pobres de la patria y a edificar una relación civil-militar tejida por la hermandad y la comprensión de las frustraciones y la esperanza de nuestro pueblo".
Correa encontró consuelo en medio del abatimiento al señalar que Guadalupe Larriva era una "mujer feliz y transmitía esa felicidad" y "murió convencida de lo que hacía".
Recordó que la misión de Guadalupe en sintonía con el Gobierno era mejorar el nivel de vida de los uniformados, lo que le hizo a ella ganarse el aprecio del Comando Conjunto y de las tropas.
En honor a Guadalupe Larriva, a su hija y a los oficiales muertos aseveró: "no podemos darnos el lujo de confundirnos al menos en la misión que tenemos: la misión de recuperar la patria, de construir esa patria nueva de todos y para todos".
'Guadalupe, hermana de sueños y utopías, que nos acostumbró a su sonrisa, a su firmeza, su ternura y su vocación internacionalista', dijo Correa.
"Te gustaba decir a tí, Guadalupe, recordando la canción en honor al comandante Che Guevara: Hasta la Victoria Siempre. Para los creyentes, la muerte no es nada más que un hasta luego, pronto nos encontraremos en la morada del señor, todos juntos, pero te ratificamos una vez más, aquí en esta tierra, que venceremos. Querida compañera, queridos compañeros, hasta la victoria siempre", concluyó Correa.
Larriva, de 53 años de edad, se definía como "una persona nacida de las bases de las organizaciones sociales" y, por tanto, que sabía "la importancia que tienen las bases en la organización institucional".
Militante socialista desde su juventud y masona, reivindicaba el laicismo y los postulados masónicos de "libertad, igualdad y fraternidad".
"El propósito es que las fuerzas armadas tengan una mayor preocupación por lo social. El gobierno propone profundizar en el concepto de fronteras vivas y eso significa que hay que trabajar en mejorar las condiciones de vida de las comunidades fronterizas, y ayudar en proyectos de educación ambiental, educación para la salud, sistemas agrícolas", había señalado días antes de asumir el cargo de Ministra de Defensa.
Sobre el convenio de la base de Manta (cedida por diez años a Estados Unidos en 1999) aseguró en esa oportunidad en el gobierno no hay dudas sobre la finalización del mismo en 2009.
"La posición es muy clara. El convenio termina en 2009 y no hay intención de renovarlo. En cuanto a posibles las represalias, por parte de Estados Unidos, espero que no se den" afirmó.
También criticó duramente las fumigaciones aéreas de las plantaciones de coca con glifosato en la frontera de Colombia con Ecuador, porque perjudica el ambiente y la salud de los habitantes de esa zona.
Miles de personas de distintos movimientos y organizaciones sociales y políticas, despidieron a Guadalupe Larriva en Quito y en su ciudad natal Cuenca, con profundo dolor, entonando cánticos.
Frente a los ataúdes, Teresa González, madre de Larriva, recibió de manos del jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Héctor Camacho, la bandera que cubrió el féretro de su hija, mientras que los dos hermanos de Claudia, recibieron el estandarte que arropaba su féretro.
Tras la bendición de la tumba, rodeada por pétalos, y tras tonadas de trompetas, el féretro de Larriva, que recibió el último beso de su hijo, se colocó sobre el de Claudia y pasaron dos aviones militares en la última despedida a su ministra.
Familiares se acercaron después para lanzar rosarios, flores y formar un círculo íntimo tras el cual permanecían Correa, su esposa Anne Malherbe, los ministros, militares, autoridades extranjeras y nacionales, que escucharon consternados y en silencio, la canción 'Amor eterno', con la que se despidió a Larriva.
Terminada la canción, Correa se acercó a los familiares y tuvo gestos cariñosos con uno de los nietos de Guadalupe Larriva, quien planeaba casarse por segunda vez en febrero próximo, nueve años después de la muerte de su esposo.
La placa de mármol que cubrió los ataúdes terminó llena de pétalos y flores para una ministra que decía que su mecanismo de defensa era el pensamiento, la inteligencia y la propuesta.
He aquí un fragmento escogido de la canción “Amor Eterno” de Juan Gabriel, también interpretada habitualmente por Rocío Dúrcal, que la acompañó en el último adiós.
“Obligo a que te olvide el pensamiento
pues siempre estoy pensando en el ayer,
prefiero estar dormido que despierto
de tanto que me duele que no estés”.
• “Guadalupe viva, viva, viva, en el recuerdo. Dejémosla descansar en paz”, pidió monseñor Alberto Luna Tobar, oficiante del funeral.

|