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Pere, el Angel Bueno

Una suave melodía, el Réquiem de Brahms, nos regaló los oídos del alma acentenares de personas de diversa condición. Así empezaba y concluía la despedida a Pere Marset Ramos en el Salón de Ceremonias del Tanatorio Arco Iris. Era lo que nos había convocado.

Un ambiente conmovido y conmovedor, familiar y acogedor, ha sido el contexto en el que Elvira (Ramos) y Pedro (Marset) han compartido, a corazón abierto, sus sentimientos como padres apenados. Pero con la razón, escrupulosamente respetuosos con la decisión de su hijo.

Con una entereza encomiable, quebrada en varias ocasiones por la natural emoción difícilmente contenida, han ejercido de maestros de ceremonias en el ritual laico, repleto de afecto, poesía y lágrimas, en recuerdo y despedida de su hijo Pere.

Poemas de Rafael Alberti, de Pedro Salinas y de creación propia, han sido desgranados y declamados entre la emoción y la magistralidad, por amigos y familiares.

Reflexiones y anécdotas sobre su vida, nos han mostrado su espíritu generoso (de casta le viene al galgo), y su empatía con los nadie de nuestro mundo.

Más de una década de enfermedad mental incurable,degenerativa y extremadamente limitante en lo personal, en lo afectivo, en lo profesional, le oscurecieron el horizonte del futuro, invadiéndolo de pesimismo.

Una mezcla trágica de lucidez, inteligencia extrema y valentía, le han llevado a terminar con su vida, al filo del alba del jueves, 21 de abril, a los 33 años de edad.

Quizá, como uno de los tres ángeles buenos de Rafael Alberti, Pere, nuestro angel bueno, nos bajó una carta del cielo.

Y esa carta, nos recuerda que los enfermos mentales no tienen los servicios públicos socio-sanitarios adecuados ni suficientes. Ni se destinan los suficientes recursos ni los esfuerzos para investigar y encontrar soluciones a estas enfermedades. Aunque sí se despilfarra dinero a espuertas para auténticas locuras, como la guerra, sin ir más lejos.

Elvira y Pedro, han agradecido reiteradas veces el acompañamiento de las personas presentes, y han pedido ayuda para superar el duelo, y la congoja del tiempo venidero.

Sin duda, no les faltarán la ayuda, la solidaridad, el afecto y la compañía.

Muchas personas nos mostramos dispuestas, sin duda.

EL ÁNGEL BUENO - Rafael Alberti

Vino el que yo quería
el que yo llamaba.
No aquel que barre cielos sin defensas,
luceros sin cabañas,
lunas sin patria,
nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
un nombre,
un sueño,
una frente.
No aquel que a sus cabellos
ató la muerte.
El que yo quería.
Sin arañar los aires,
sin herir hojas ni mover cristales.
Aquel que a sus cabellos
ató el silencio.
Para sin lastimarme,
cavar una ribera de luz dulce en mi pecho
y hacerme el alma navegable.

-Sobre los ángeles (1929)-   "El ángel bueno"

Dentro del pecho se abren

corredores anchos, largos,

que sorben todos los mares.

Vidrieras,

que alumbran todas las calles.

Miradores,

que acercan todas las torres.

Ciudades deshabitadas

se pueblan, de pronto. Trenes

descarrilados, unidos

marchan.

Naufragios antiguos flotan.

La luz moja el pie en el agua.

¡Campanas!

Gira más deprisa el aire.

El mundo, con ser el mundo,

en la mano de una niña

cabe.

¡Campanas!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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