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EN UN ABARROTADO PARANINFO DE LA UPCT , EL PASADO VIERNES, 1 DE DICIEMBRE, SE CELEBRÓ UN ACTO POR LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA EN CARTAGENA.

  Se rindió homenaje a las personas represaliadas por el franquismo y a quienes hicieron posible la Transición política en la ciudad.

  Diego Jiménez/ Murcia. 2/12/2006

Cartagena fue, durante la Guerra Civil , una plaza estratégica para la II República. En Cartagena tuvo su base, hasta casi el final de la contienda, la flota republicana. En Cartagena, una fábrica de cartuchería suministró municiones a las milicias que defendían Madrid del cerco franquista. No fue casual, por ello, que Cartagena fuera objeto, desde octubre-noviembre de 1936, de intensos bombardeos por parte de la aviación franquista que operaba desde Baleares. Y la ciudadanía de Cartagena sufrió, tras la toma por la IV División de Navarra, una intensa represión. Pero la ciudad, tras las penurias de la posguerra y la posterior recuperación económica, fue el foco de un potente movimiento ciudadano y político que caracterizó una Transición política peculiar, que irradió con su particular idiosincrasia al resto de la Región.

Este periodo histórico fue objeto de debate en la Mesa redonda que, organizada por los sindicatos UGT y CCOO, reunió en el Paraninfo de la Universidad Politécnica de Cartagena a destacados historiadores locales. Con la moderación de Cayetano Tornel, archivero municipal de la ciudad, en la Mesa estuvieron Pedro María Egea Bruno , José Sánchez Conesa, Paco Henares y el ex senador Antonio Martínez Ovejero.

  En la sala pudimos ver a destacadas personas de la Transición en Cartagena, como Rafael Plazas , Antonio Bermejo , Mercedes Trujillo …sindicalistas como Romero de Jódar , secretario regional de Comisiones Obreras y Juan García, Froilán Reina , ex concejal del PSRM-PSOE en la ciudad, y Marisa Cánovas, ex concejala y ex diputada por el PSRM-PSOE y ex directora del ISSORM. El diputado de Izquierda Unida Cayetano Jaime Moltó también estaba entre los asistentes, así como María Victoria , candidata por Izquierda Unida a la alcaldía de Cartagena.

  Antes de la presentación del acto por parte de Juan García , destacado sindicalista histórico de la empresa Bazán, se proyectó un vídeo que pasó revista a los acontecimientos más relevantes de la Transición política en la ciudad, en el que aparecían destacadas personas de este periodo como Isidoro Galán , Godínez , Salvador Madrid , Pepe Ros , el propio Juan García , Rogelio Mouzo , Mariano el de Espartaco, etc. A continuación se pasó a las distintas exposiciones por los miembros de la Mesa.

Egea Bruno aportó cifras concretas de la represión posbélica en Cartagena, con más de 2.000 presos en procesos celebrados en el Parque de Artillería, Hospital Naval y el Ayuntamiento, y con condenas que iban desde los 12 años y un día hasta la propia pena de muerte. Hay registrados 176 fusilamientos en los años inmediatamente posteriores a la guerra, con la tétrica figura del Almirante Bastarreche, como destacado impulsor de estos juicios sumarísimos. Egea Bruno nos ilustró con detalle sobre el terror cotidiano, la actuación de la Falange , el hambre, las cartillas de racionamiento, el estraperlo, las enfermedades (tifus, tuberculosis, difteria, piojos…), la implantación de la escuela nacional católica y la doble moral del franquismo que hizo de Cartagena un foco de prostitución con más de 70 burdeles.

José Sánchez Conesa centró su intervención en un recorrido por la recuperación, tras la posguerra, de un potente movimiento asociativo y vecinal, que nació al calor de la Ley de Asociaciones de 1964, y que tuvo su concreción en sucesos tales como la notable oposición al Plan de Ordenación Urbana del último alcalde franquista, García Pagán . Movimiento que fue el germen de la futura Federación de Asociaciones de Vecinos de la Comarca. Pasó revista, así mismo, a la cristalización de los nacientes sindicatos obreros en la Comarca (USO, UGT, CC OO, Sindicato Unitario…) así como a la fuerza incipiente del PCE y de la HOAC. Destacó también las históricas resistencias de pueblos como El Llano del Beal y Alumbres y puso especial acento en el notable movimiento asociativo de mujeres, que nace por los años 70, así como en el evidente empuje cultural de colectivos como el de Educación de Personas Adultas Carmen Conde –en el que destacó la notable labor de Mercedes Trujillo - y el Colectivo Abraxas.

Paco Henares recordó el empuje de los movimientos cristianos de base, nacidos al calor de los nuevos aires del Concilio Vaticano II, en clara oposición a una Iglesia institucional, con estructura piramidal, anclada en el pasado decimonónico. Recordó, con cierta amargura, los injustos ajustes de cuentas populares hacia el clero regular, criticando los incendios de iglesias y conventos en el periodo de la Guerra Civil , ante los que, dijo, “las autoridades de la República se cruzaban de brazos”. Destacó la innegable ebullición modernizadora que protagonizó la diócesis de Cartagena en los años previos y posteriores a la Transición , recordando la labor militante de personas vinculadas a la Iglesia de base (sobre todo, mujeres), y de los jesuitas, como Isidoro Galán y Mariano, y que tuvieron en barrios como Los Mateos y Las Seiscientas sus núcleos de actuación. Terminó su charla propugnando, a 70 años del fin de la Guerra Civil , la necesaria reconciliación.

Antonio Martínez Ovejero comenzó su exposición (en formato de Power Point) recordando que hay varias Memorias históricas. Inicialmente pasó repaso, con documentos de hemeroteca, al intento de legitimación del ideario franquista en la sociedad de la posguerra, aludiendo al monopolio por el régimen de la Educación y a la proliferación de símbolos, himnos, saludos, etc., que tenían en Falange el instrumento de reproducción ideológica tendente a eliminar de la Memoria histórica todo el pasado de la Ilustración , las conquistas sociales y sindicales, etc. Ovejero recordó que más de 16.000 maestros de la República (entre ellos, su propio padre) fueron represaliados y, citando fuentes de la propia Falange, recordó que en octubre de 1939 había en España más de 20.000 presos políticos. Después de recordar que de las casi 600.000 personas que la Dirección General de Pensiones de Hacienda había reconocido el derecho a percibir una prestación en concepto de indemnización, y que la han estado percibiendo en los últimos 20 años, sólo quedaban vivas actualmente unas 60.000 personas, pasó revista a los decretos de amnistía de los años posteriores a la muerte de Franco. Con el alegato de que perdonar no debe suponer olvidar y, tras él, con unos datos sobre la larga marcha hacia la democracia después de la muerte del dictador, concluyó su intervención propugnando la necesaria mejora de los fondos archivísticos existentes en el país, pues, dijo, “es bueno recordar la Historia para no repetir errores”.

Tras las exposiciones se pasó a un animado coloquio, que una persona que tomó la palabra aprovechó para, según anunció previamente, dar lectura a un comunicado que iba en una línea claramente contraria a las exposiciones que habían realizado los ponentes. Tras ser advertido por el moderador de la excesiva extensión que iba tomando su exposición, el momento fue aprovechado por un individuo que, por los pasillos, vociferando, acusó a la Mesa –en clara alusión a Egea Bruno- del sesgo partidista que, según él, había tomado el acto. Recordando unos supuestos fusilamientos de falangistas jóvenes en La Unión en fechas de la Guerra Civil , seguía vociferando, caminando y dirigiendo un dedo acusador a la Mesa. Puso orden José Luis Romero de Jódar , que, tomando por el brazo a dicho individuo, le persuadió para que abandonara la Sala.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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