Volver página principal

Aniversario Che Guevara, 9 de octubre de 1967, caído en La Higuera (Bolivia)

 

 

 

QUERIDO CHE
 

Por Vicente Cervantes.
vicentecervantes@azogue.net


Por estos días se cumplen años de tu tránsito a los corazones y las mentes de millones de personas. Tristes manos mercenarias ejecutaron la consigna del Imperio: asesinar al Che Guevara. Victoria pírrica consiguieron. Un nuevo redentor provocaron. Algunas fotos coadyuvaron mucho a ello. Siempre admiré tu humanismo que amaba y tu humanidad que enamoraba. Como muchas juventudes de los 60 y los 70, que soñábamos y nos comprometimos para empujar la historia hacia la libertad, hacia la igualdad, hacia la solidaridad.

Hoy, a pesar de los intentos de mercantilizar la rebeldía, comercializando tu imagen perenne, tu figura crece y se agiganta.
La película “Diarios de motocicleta” no hace sino extender la influencia de tu ejemplo solidario reforzando los sentimientos más hermosos y generosos de generaciones enteras.
La América Indígena, Negra, Mestiza y Popular, la América Latina, la Patria Grande amasa tu ejemplo y tu recuerdo,  en el crisol de las nuevas propuestas de transformación y emancipación.
Miles y miles de “ches” vemos en banderas multicolores, enarboladas por hombres y mujeres de diversas etnias, variados colores,  plurales creencias, variopintas ideas y paradójicas organizaciones.
De aquel “Guevara, Sandino, nos marcan el camino” hasta “Alerta, alerta, alerta que caminan Guevara y Bolívar por América Latina”, han pasado muchas cosas.
Cuando ya creíamos que sabíamos todas las respuestas de la vida, entonces nos cambiaron las preguntas. Así leyó Mario Benedetti, en una pared de una calle cualquiera de América del Sur.
Y se cayeron unos muros vergonzosos, y se levantaron otros no menos vergonzosos. Y aún se siguen levantado, generalmente en las fronteras sur de los Imperios.
Releemos con emoción aquella carta de despedida que escribiste a tus hijos: “Sientan como propia cualquier injusticia cometida contra cualquier ser humano en cualquier parte del mundo”.
Quizá por eso, entre otras cosas, mucha gente joven, década tras década, formula el deseo, el compromiso, la comunión laica: “Seremos como el Ché”.
Seremos humanistas, cultivaremos la humanidad, combatiremos la mercantilización de las personas y el racismo.
Decía Willy Brandt, presidente socialdemócrata que fue de la República Federal de Alemania, que quien a los 18 años no es revolucionario, es que no tiene corazón. Trataba así de disculpar ciertas conductas y de justificar ciertas evoluciones de muchas personas.
Yo, creo, y espero que estés de acuerdo, que tal y como están las cosas de mal en el mundo, con tanta injusticia y tanto atropello, hace más falta que nunca una decidida acción revolucionaria y una serena reflexión revolucionaria, en el sentido profundo del término, más allá de la forma concreta que adopten, según las latitudes y el contexto.
Casi todos nuestros anhelos caben en siete palabras, una por cada color del arcoiris: “Igualdad para vivir, diversidad para convivir. Naturalmente”.
Bueno, me despido hasta la próxima. Te aseguro que voy a seguir viviendo la alegría de sembrar rebeldía.
Permíteme que te recuerde un poema de Otto René Castillo, poeta y guerrillero guatemalteco. Te lo dedico. Hasta siempre, comandante.


“Mi tumba no anden buscando,
porque no la encontrarán,
mis manos son las que van en otras manos tirando.
Y sepan que sólo muero
Si ustedes van aflojando,
Porque quien murió peleando
Vive en cada compañero”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Volver página principal